PALABRA DE POETA: EL GRAN FRANCISCO CENAMOR

¡QUIÉN NO CONOCE A FRANCISCO CENAMOR!


Quisiera hacer una semblanza del gran Francisco Cenamor, pero no lo conozco lo suficiente, aunque por los resquicios de la internet me he enterado que es el mejor y más generoso divulgador de la literatura en España por medio de su página Asamblea de Palabras (¡casi un millón de visitas!)… Cenamor es un extraordinario poeta, que dice cosas sencillas de manera sencilla y honda… es simpático, agradable, algo inocente (en el mejor sentido de la palabra): es decir, es un típico frenáptero –y el que no entienda la palabra, ¡que se joda!, o que la escriba en un buscador y se entere--… ha actuado en telenovelas españolas y en series en papeles habitualmente de villano o hippie… es buen cuentista y excelente corresponsal de internet –calculo que debe pasar 14 horas al día frente a la pantalla (¿es esto reprobable? Claro que no…Es una nueva manera de vivir y a cada cual le acomoda lo que le acomoda (y piensen estas palabras en todos los sentidos que quieran)… ha actuado como drag queen (dicen)… se la pasa viajando, dictando conferencias, charlas, organizando eventos, defendiendo focas y locas… En fin: Cenamor es todo… Pero no lo conozco. Lo conoceré cuando se cumpla lo siguiente: que yo viaje a España, que los reyes de España me reciban con alfombra roja y mariachis y que yo sea tan viejo que prefiera abandonar mis partidos de básquet y mi prácticas de natación en la bucólica Xalapa (el 15 de agosto participaré en competencias de crawl máster en Veracruz) que tan feliz me hacen para irme a perseguir a una perra que me anda oliendo los huesos. No les digo el nombre de esa perra pero podrán imaginarlo: No es de carne y hueso sino fantasma vil y en general traidora. Seré obvio: esa perra se llama Fama. Bueno, como decía: como no conozco al Gran Francisco Cenamor, voy a reproducir dos textos de quienes sí lo conocen

viernes 29 de junio de 2007
Zena unplaged, por Santiago de la Iglesia Guardia
Bueno, cuando me encargaron hacer una presentación en el acto de presentación del último libro de Francisco Cenamor (Zena para los amigos), en primer lugar me alegré mucho, porque quienes pensaron en mí me reconocían de esta manera como una persona que le conoce bien. Y como amigos que somos desde hace muchos años, es lógico pensar que hemos vivido muchas cosas juntos.
Pero por otra parte es una responsabilidad, porque a un acto como este va a venir mucha gente que le conoce menos, gente que le conoce como actor y en especial gente que solo le conoce como poeta, y es pensando en ellos que me preocupa dar una idea equivocada de la persona que conocen.
Por otro lado, también me preocupa que es lo que podrá pensar el propio Zena, cuando escuche mis palabras hablando de él en público… Interesante oportunidad, pensé.
Pero, ¡que diablos!, de lo que se trata es de pasar un rato agradable con un camarada, un amigo, que nos ofrece su trabajo y que sin duda se fía de un servidor, aunque seguro que piensa… “¡haber que ostias cuenta el Santi ahora!” Colega, convocarnos a estos saraos conlleva cierto riesgo.
En fin, Francisco Cenamor… “el eterno adolescente”. Empiezo a pensar que ha hecho un pacto con el diablo. Qué decir de una persona tan difícil de describir, y ¿qué podría interesar a quienes no le conozcan tan de cerca y desde hace tanto tiempo como lo conozco yo? Si algo podría contar de él es su trayectoria vital, vista desde hace casi dos décadas, casi ná.
Tal vez sería bueno encontrar algún calificativo que le describa lo mejor posible, pero lo cierto es que se me ocurren un montón, y con todo el cariño ahí van unos cuantos: travestido, pacifista, punki, drag queen, okupa, actor, autodidacta, parroquiano, contertulio radiofónico, nudista, ecologista, solidario, coqueto, glotón, romántico, urbanita, ñoño, enamoradizo, miedoso y charlatán, un poco pedante a veces…, pero buen chico.
Uf! Zena con una descripción así, más de uno se replanteará confiarle sus hijos a un monitor de parroquia…; y las parroquias, ¿en qué piensan cuando se dejan representar por sujetos como este?
Desde luego, en todo ese tiempo si algo a hecho Francisco Cenamor es cambiar y reinventarse a si mismo una y otra vez, sin descanso, infatigablemente, siempre huyendo de ataduras y convencionalismos, más halla de lo consciente. Y yo diría que esta es la cualidad que mejor puede describirle. Y aquí reside su grandeza y su miseria, sus contradicciones y su creatividad innata.
Dicen que nunca conoces bien a una persona hasta que no te “comes un saco de sal a medias”, yo no sabría decir cuanto nos falta para completarlo, pero vamos por buen camino, hemos vivido muchas cosas juntos.
Nos hemos confesados cosas. Hemos sido conciencia mutuamente el uno para el otro, nos hemos emborrachado juntos, pero a él siempre a sido difícil verle perder el control totalmente. Yo si puedo decir que lo he visto, pero tranquilo…
Hemos compartido así noches más o menos inconfesables, acabando alguna vez incluso en las urgencias del Doce de Octubre… En fin, atesorando experiencias que algún día le servirían para empezar a escribir, supongo.
Recuerdo cuando le conocí, sería ha finales de 1988, en el instituto, cuando yo empezaba en Formación Profesional. Para mí era un mundo nuevo lleno de descubrimientos, con nuevos compañeros que en ese momento conocí, con los que empecé a conocer el mundo asociativo. Uno de ellos Emilio, (el Txepa) un día me dijo que estaban montando una asociación un puñado de colegas de Zarza (barrio de Leganés, Zarzaquemada). Un nuevo colectivo para luchar contra el servicio militar obligatorio, el Mili-KK de Leganés y que iban a traer a unos ponentes para hablar de ello en el Instituto, yo estaba en la asociación de alumnos recientemente creada y facilitamos el encuentro.
Vino Mikel el que fuera posteriormente uno de los primeros insumisos en España y el Zena claro, que iba vestido con pantalones de cuadros escoceses, ajustados, con cremalleras, con tirantes y con el pelo corto pero con cresta y de color rubio pollito, que era como nos gustaba definir ese tono… Luego cambiaria de color varias veces por supuesto. Recuerdo a mi padre que me decía… “a donde irás con el Seena ese de los pelos raros…”.
Bueno, claro, me convencieron y me “alisté”, y desde ese momento organizamos el colectivo con más altibajos, más ácrata, macarra e irreverente, que jamás haya conocido este pueblo (Leganés). Y que conste que era legalmente constituido. Hoy día tengo mis dudas de que se pudiera ver fácilmente algo así con el poder de convocatoria que llegamos a tener…, y que no estuviera ilegalizado, claro. Uf!... y cuidado, todo lo que hacíamos nos lo tomábamos muy en serio. Pero que quede claro que Zena, en el fondo, era muy distinto a todos los demás que conformábamos el grupo…
Luego llegarían las visitas a los compañeros en las cárceles, los juicios y tantas cosas… En fin podría contar muchas anécdotas de los casi 10 años que duró aquello pero eso lo dejaré para otro momento.
Deciros que Zena cuado estábamos en uno de los peores momentos del colectivo, decidió irse y empezar uno de sus cambios vitales, “…para empezar ha escribir en serio”. Eso sería por el 94 ó 95. Luego, posteriormente conseguimos relanzar el grupo sin él, viviendo momentos de auge en los que el también colaboró pero mas desde fuera.
En aquel momento no entendí bien su decisión y tengo que reconocer que me costó aceptarlo. Creo que lo quería solo para mí, para nosotros. Pero creo que en ese momento él necesitaba tiempo para si mismo y empezar a dar a luz nuevas facetas de su personalidad y creatividad. Comprendí que hizo lo correcto y a la vista está que luego ha hecho muchas cosas, y siempre con buenos resultados diría yo.
Como la vez que dijo que iba a dedicar su tiempo a una parroquia. Yo no salía de mi asombro..., pero no es eso lo mejor, el tío decía que a él siempre le había interesado mucho todo ese mundo y no se que del Evangelio y todas esas cosas… En fin…, siempre cambiando, transformándose…
Yo he seguido compartiendo muchas cosas con él, colectivos, movilizaciones, y siempre con puntos de vista comunes pero desde personalidades muy distintas. Y esto no ha hecho otra cosa más que enriquecernos…, y en nuestro caminar hemos podido conocerle cada vez más gente, con sus grandezas y sus miserias, sus contradicciones y sus inquietudes… Merece la pena compartir experiencias con alguien así y poco a poco ir gastando juntos ese “saco de sal” que tenemos a medias, y aunque haya épocas en las que ya no nos vemos tanto ambos sabemos que el otro sigue ahí…
Salud.

EL CENAMOR DE KOREA

Miguel Fajardo



La poesía sigue siendo una ventana para mirar al mundo desde todas las fronteras. La creación es un compromiso ético y estético de hondo significado para hacer dable el milagro de la concienciación, en aras del mejoramiento. La poesía es un oficio del alma, mediante el cual es posible crear mundos para agrandar la perspectiva holista del universo humano. Es por medio del arte que el ser se rehumaniza, en busca de nuevos derroteros que posibiliten otros ojos para entender la cotidianeidad desde la aldea global que nos ha correspondido vivir.
He leído tres libros del poeta
Francisco Cenamor (Leganés, España, 1965). Cenamor, quien ha dado a conocer sus textos en Talasa Ediciones y Ediciones Vitruvio, ha publicado: Amando nubes, 1999; Ángeles sin cielo, 2003 y Asamblea de palabras, 2007. En proceso El libro de Raquel, que publicará Ediciones Amargord. Es uno de los difusores culturales referentes de España. Coeditor del Blog escritores, uno de los sitios electrónicos más visitados en español. Junto con el poeta Luis Luna, coordina las labores de jóvenes poetas en Madrid.
Expondré un acercamiento sobre sus tres poemarios, como una visión de conjunto, a partir de la asamblea abierta que conforma su palabra poética. La poesía de Cenamor apunta una relación con las coordenadas del fuego, porque “hoy se ha cerrado otra puerta”. Asimismo, hay una apuesta para enfrentar los dolores de la cotidianeidad “qué largas/ son las escaleras del sufrimiento”. Sabemos que, cada instante, el dolor es un habitante del ser humano en diversos estadios y condiciones.
Muchas veces, la lucha es denodada, sin embargo, el hablante expresa “cómo apostamos en la vida todo/ cómo a veces sentimos que nos queda nada” (…) “nosotros más que nadie/perdimos esa batalla/ y murió la esperanza/ lo demás es solo fe”. Es importante, en un mundo de descreídos con máscaras de cínicos, que exista la fe, una especie de mástil desde donde podemos aferrarnos contra la maledicencia que se incrusta en las más intensas fibras del ser humano, pues “siempre hay alguien/ al otro lado/ que sabe del mundo”.
En otro ámbito endiña “nos salvamos tantas veces/ de la soledad de nuestro propio destino”. Cada quien debe forjar su propio sino, pero no siempre podemos alcanzarlo, a causa de los disvalores que increpan con saña los mejores comportamientos del ser. Por ello, con gran categoría y mérito aduce: “hoy voy a salir sin armas/sólo con mi pecho y mi esperanza”. La desnudez como signo de pureza se enquista con gran propiedad en este acento lírico del poeta madrileño.
Cenamor increpa y denuncia los sitios arrinconados contra el ser humano “le golpeaban duro eternamente/mientras le tenían atado de impotencia”. Es increíble como asedian al factor humanidad, por ello, cuando estalla, “con la rebeldía se aprende a vivir”. La rebeldía puede convertirse en una salida, pero debe haber razones de mejoramiento tanto individual como social. No es ser rebelde como un pasatiempo, sino con un fuerte compromiso y conciencia social.
Junto con esa condición de encerramiento, la pobreza emerge como otro golpe bajo a la condición de nuestra especie, la cual “está cubierta del polvo que da la pobreza/ de la suciedad de un tiempo que no le pertenece”. El gran problema de hoy es que la pobreza solo se ha convertido en una fría estadística de informes globales, vacíos y deshumanizados, donde únicamente falta que se asevere otra sentencia: “el sediento sea culpable de su sed”. La pobreza es una condición de millones de seres que apuestan a sobrevivir, porque eso ya es precaria ganancia cada día de la tierra.
La vida y la muerte, como temas eternos, precisan un juego de ser o no ser. Se preanuncia lo ineludible. Es una verdad irrefutable “nuestra muerte/ está prevista en una encuesta/ donde vivo”. Por ello, a pesar de lo inescrutable, hay una aceptación de la cotidianeidad “me conformo con comer a la misma mesa que vosotros/ y aún así/ millones de personas seguirán muriendo de hambre”. O bien, “no veis que si almuerzo yo cada mañana/ otro ha soñado por la noche un pan”. Se refleja una especie de nivelación, a partir de elementos que deberían ser esenciales, como el derecho a la alimentación cotidiana. El mundo tiene hambre; la padece, pero no la sacia con plenitud. “Me canso tanto aquí dentro últimamente/ que ya solo tengo una esperanza”. Este sustantivo es vital en el espacio lírico de Francisco Cenamor. Es una apuesta hacia la reivindicación humana. Tiene convicción de equilibrio en su palabra-poema.
Es importante que los poetas expresen las preocupaciones geopolíticas y socioideológicas en un mundo desangelado, frío e inconcluso: “qué extraño/ nunca publican fotos de hijos abrazando madres muertas/ las madres también mueren en las guerras”. El ser humano contabiliza más de 14.000 guerras y aún no aprendemos la insania de sus efectos sinfín. ”Tanto conducir un pueblo a la desesperación siempre ocasiona una trayectoria de efecto bumerán”, a pesar de ello, hay optimismo dentro de la imagen global, porque “mi amor piensa que la solidaridad es la ternura de los pueblos”.
El yo lírico expresa su más fino sentimiento en la corporalidad “la libertad de tu pecho (…) / me dicen que caer contigo será volar”. Su registro es radiante “hoy es el día de vivir sin que el mañana nos añore”, es decir, fija un espacio tempo-espacial con la finalidad de su defensa “Vivo la soledad/ déjate invadir por las palabras/ por las palabras que dejan huella”. Es claro, entonces, que para el hablante, la palabra es un vector semiótico de salvación, de respuesta ante los trazos oscuros de la vida.
En síntesis, las voces poéticas triádicas de Francisco Cenamor (España, 1965) refuerzan la importancia de la palabra en un orbe desangelado. Cenamor precisa un acento de gran denuncia contra las vicisitudes de los seres humanos, en cualquier parte del mundo. Acercarnos a su poesía ha sido un encuentro con una voz intensa en la asamblea poética de su universo, personal y de conciencia, en aras de proponer cambios sustantivos a favor del ser, sin distingos de nacionalidades, porque los pasaportes son inventos en las fronteras mentales y políticas que han establecido los países, pero el ser humano es universal, desde las más frías estadísticas hasta las más iluminadas palabras que Francisco Cenamor ha revalidado, en busca de aliento espiritual para todos.
Lic. Miguel Fajardo Korea. Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural de Costa Rica (miguelfajardokorea@hotmail.com).
Puedes descargarte gratuitamente los dos primeros libros de Francisco Cenamor en los siguientes enlaces:
Amando nubes, Ángeles sin cielo.

Marco Tulio Aguilera

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