CUENTOS PARA ANTES DE HACER EL AMOR


JOSÉ CARDONA COMENTA
Tomado de El Buho.revista de libros, México, mayo 2009.


Si entre los placeres de alcoba también está la lectura de un buen libro, hay que decir que los fumadores se agregan otro, el del cigarrillo que se fuma antes y el que va después. Sin embargo, libro y cigarrillo, como lo sabemos, hoy en día soportan un destino que quiere ponerlos contra las cuerdas, por lo tanto ahora pueden ser mayores objetos de placer, bien de alcoba o no. Pues bien, Marco Tulio Aguilera Garramuño acaba de ofrecernos, no un cigarrillo para el antes y el después, mas sí Cuentos para antes de hacer el amor (Educación y Cultura, México, 2007; antes había sido publicado por Selector, México, y Plaza y Janés, Colombia). Hace varios años nos había entregado su ya muy conocido Cuentos para después de hacer el amor (1984). Con uno y otro el autor nos hace un guiño de convocación al placer central de los cuerpos, además de que nos entretiene en forma amable. Sus dos colecciones de cuentos son de lectura grata bien para antes o después de las faenas de los cuerpos, como plantean los dos títulos, o para leerlos en cualesquier otro momento y lugar. Cuentos para antes de hacer el amor contiene once cuentos
en que predomina la situación de hombres maduros y vida tranquila en el hogar, la que de pronto se ve asaltada por la presencia de una bella mujer, por lo general muy joven y de cuerpo glorioso. Al final todo se restablece y el hombre regresa a los brazos de la felicidad del hogar: el cuerpo y el amor de su esposa, y el amor de los hijos.
“Olor a cuero” es un cuento de suspenso y erotismo. Magia Blanca, una vedette, se dispone a tener un fin de semana que ella augura como especial. Por su parte Gabriel, hombre pobre y desempleado, aupado por su situación se prepara a cometer una fechoría. Gabriel va a dar a la casa de Magia Blanca. Una vez adentro y con pistola en mano, él le dice a ella que sólo va por dinero y una buena cena. Ante aquella mujer de tantos encantos, el deseo por ella hormiguea en las entrañas de Gabriel, y crece mucho más al saber que está frente a la vedette que él antes ha visto en la televisión. Gabriel cena y Magia Blanca es suya. La jornada carnal es furiosa y sincera.
Agradecida, ella le entrega a Gabriel joyas, dinero y hasta las llaves de su carro, y le pide que vuelva al otro día. Gabriel lo hace, pero no sabe que sólo está regresando al lugar del crimen,
y como en todo regreso de esa índole, allá también lo esperan unos hombres, unos hombres con chamarras de cuero.
“El llamado de la bestia” es un cuento en que la realidad narrada contiene dos niveles. En uno se cuenta del hombre y su esposa. Su unión ha sido “un auténtico matrimonio de almas, un matrimonio espiritual” (37). En el otro se cuenta de este esposo, exseminarista y buen lector de La Biblia y libros píos, que una noche visita un lugar donde las mujeres se desnudan ante una enardecida asistencia masculina. La última mujer de la noche se encarga de conducir la audiencia
hacia el clímax. En medio de la algarabía colectiva que instalan las hormonas del deseo, el hombre casto siente que todos los hombres, incluso él, penetran en aquella mujer. Es cuando
comprende que “allí estaba la esencia de lo que tú y yo hemos ignorado por todo el tiempo por culpa de la prisa y la vergûenza”. Regresa el hombre a la realidad de su hogar, pero su esposa y él todavía no logran hacer el amor, aunque lo intentan varias veces.
Bárbara, una mujer muy joven, inteligente y hermosa, remueve la tranquilidad de Leone, un profesor. Son los personajes de “Arrepiéntete pecador”. Ambos han conocido los placeres
solitarios con sus lecturas, él mientras con una mano pasa las hojas de un libro de Vargas Vila, ella haciendo lo mismo con un libro de Hegel, y ahora ostentan de manera desafiante sus amores y deseos en lugares públicos. Luego que la boca de Bárbara ha saboreado la sustancia primordial de Leone, las cosas entre ellos pasan a un período de calma, hasta que ella acaba por abandonarlo a él, sin dejar ningún rastro. Pero antes, el profesor ha leído y releído una frase de un libro. Con esta frase el profesor obtiene una lección, una revelación, pues deberá entender que en asuntos del amor, el corazón de la mujer que se persigue con tanto ahínco no es nada fácil de ganar.
“Un matrimonio feliz” es un conjunto de tres narraciones en las que Catalina y Patricio encuentran sus buenos motivos para la felicidad en pareja. En la primera, “La mujer y el espejo”,
ella y él sienten que tras el espejo de una habitación de una casa vieja y enorme hay una especie de ser que los conduce a increíbles goces de la carne. Los dos saben, dice Catalina, “que
ese espejo que nos miraba casi burlonamente estaba esperando el momento propicio para obligarnos a hacer lo que yo ni me atrevo a soñar, o que si sueño, luego pierdo en la piedad,
en el olvido”.

En “Las mujeres de video”, Patricio y Catalina a veces prefieren ver películas pornográficas en la
alcoba en lugar de dedicarse a las tareas de la vida marital. Pasan los días y Patricio termina por quedarse a vivir en el mundo de las fantasías de las películas, mientras su mujer duerme cada noche en el cuarto de los niños. En “Sueños de un buen cristiano” Patricio sucumbe ante el deseo por Atiú, una muchacha de servicio que va a trabajar en su casa. Ella es casi una niña de origen indígena. Patricio, el buen hombre de ciudad, desea con ansias a la chica que viene de una región
selvática. El día que Atiú se va, ésta le pide a Patricio que la haga suya, en la misma cama de él y Catalina. Patricio cumple con la chica ante los ojos del Cristo que preside la habitación conyugal, de quien él espera que “comprenda y sepa perdonar, si es que hay pecado”.
En “La noche de Aquiles y Virgen”, entre todo lo que la
pareja hace en su cama, él le cuenta a ella una historia erótica
y graciosa. A estas alturas de la noche, ya los dos se han
fumado sus cigarillos (otra vez el cigarillo) y han ejecutado una
extenuante gimnasia carnal que incluye posiciones espectaculares.
Pasan los minutos en fila hacia el otro día, y al terminar
Aquiles de contar su cuento (otra vez los cuentos), “Virgen
abrió los ojos como despertando de un agradable sueño de
placer etéreo” (135) y los dos reanudan con abundante vigor
sus compromisos lúbricos. Cuerpos y palabras han formado
una sola entidad frente al amor y el deseo, y ya en la madrugada
Aquiles sabe con orgullo que de nuevo ha honrado “a su
esposa en el instante que ella perdió el control de su cuerpo,
quedando como un océano, relajada, en el sueño feliz del amor
satisfecho” (136).
Una señora muy atildada, Fernanda, le pide a un amigo
que inicie en la vida sexual a su hija, Renata. Es la situación
narrativa de “La historia completa de Ranita”, un cuento
alegre, divertido, juguetón. Fernanda, en sus desesperos
materno-celestinescos, ayuda a provocar ocasiones para la
iniciación carnal de Ranita, pero la oportunidad no se da.
El cuerpo de Ranita y las circunstancias por fin se conjugan
una tarde, en el espacio de las dos horas que ella tiene
libres antes de volver al colegio. En un motel ella se le
entrega a Eleuterio, y lo hace con la absoluta maestría de
la buena y voluntariosa alumna que a clase llega muy preparada.
En “La historia de Sally Ramsey” a un escritor le quedan
cuatro días de visita a una ciudad universitaria de Canadá,
donde fue invitado a dar unas conferencias. En esos cuatro
días conoce a Sally, una mujer espléndida que es flautista.
Los dos se sienten atraídos, se indagan sobre sus vidas y debilidades,
se acercan blandiendo deseos mutuos, pero todo sólo
llega hasta cuando ella, entre oscuridad y vegetación, se hinca
a ejecutar maravillas con sus dedos y su boca de flautista. El
escritor regresa intacto a casa, a los brazos de su esposa, la
única mujer que le cerrará los ojos cuando él muera, “y seguro
de que no había nada mejor que dejar una buena pieza de la
comida en el plato” (181).
Los dos últimos cuentos refieren pasajes de la vida de
Willy, un personaje dicharachero, bueno y generoso. Willy trabaja
en una editorial y es poeta. En “El humilde Willy en Cuba”,
este personaje recuerda con nostalgia, humor y ternura, sus
logros amorosos y carnales en un viaje que hace a Cuba. Allá
conoce a Rosa Edith, una mujer que lo lleva al Paraíso en un
cuarto de hotel. “Si algún día regresas a La Habana, búscame”
(196), es todo lo que ella le dice al despedirse, sin darle ninguna
dirección o teléfono. Willy regresa a Cuba, pero en lugar de
buscar a Rosa Edith se dedica en cuerpo y alma a dejarse atender
en un congreso de poesía, como representante de la editorial.
Este regreso se narra en “El masajito bayamés”. Casi al
final de una extenuante jornada del congreso, en la que ha
debido escuchar poemas y poemas a cuarenta y un grados a la
sombra, Willy logra fugarse de Noelia Cimarrone, La Reina
Sostenedora de la Poesía de Villa Muelas. A la puerta de la
habitación del hotel se le presenta una hermosa mujer joven
que se ofrece a darle un masaje bayamés, pero él sólo quiere
dormir y rehúsa el ofrecimiento de la chica. Al otro día, desde
la mañana, de nuevo él tiene a Noelia a su lado, quien era
“fea, recontrafea, ultraespantosa, pero simpática y una verdadera
estrella, una diva” y sucumbe en las carnes de
ella. Willy regresa de Cuba y por fin lo tenemos de nuevo en
la editorial, preguntándose ahora “¿cómo será el famoso
masajito bayamés?” Para saberlo, nos indica el narrador,
habrá que esperar a que Willy tenga su tercer viaje
a Cuba.
Mientras Willy vuelve a regresar a Cuba, nosotros podemos
cerrar el libro, repasar algunas páginas y luego cerrarlo.
Tal vez lo cerremos para disponernos a esperar el regreso de
Marco Tulio Aguilera Garramuño con otro libro de cuentos,
seguramente tan ameno y cargado de excelencias como éste. Y
mientras nuestro autor vuelve a entregarnos otra colección de
cuentos, habrá que decir que con Cuentos para antes de hacer
el amor de nuevo él contribuye a demostrar que la vena y la
veta de la literatura erótica es inagotable, a pesar de las monotonías
y mañas que la acechan. Saber moverse en el mundo
artístico de lo erótico es lo que hasta ahora nos ha demostrado
Aguilera Garramuño, pues en su muy amplia producción
narrativa las exploraciones literarias en torno a los gozos del
cuerpo ocupan un lugar central. Como escritor, sabe que en las
faenas amorosas del deseo en los cuerpos se encuentra una
vía de primer orden para las indagaciones sobre la condición
humana, sobre el conocimiento del ser y el estar en el mundo.
Con su literatura erótica, Aguilera Garrramuño también se
sitúa entre los autores que nos recuerdan que al fin y al cabo
el compromiso esencial con que se nace es el de usar y gastar
el cuerpo, y el amor y el deseo carnal son gloriosos medios
para cumplirlo.
* Cuentos para antes de hacer el amor. Marco Tulio Aguilera Garramuño,
Ediciones de Educación y Cultura, México, 2007, 212 pp.

Marco Tulio Aguilera

1 comentario:

  1. Pues lei para 'despues'

    Segun era regalo de 14 de febrero para mi novia, pero me le adelante.

    Habra que leer el antes, ahora si, 'despues'

    besos a destiempo
    A.

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