¡DERROTA!

El Garramuño no es como se pinta

Hace ya bastantes años un escritor flaco, alto, de dientes amarillos hasta el asco y de apellido Cuevas escribió un bestiario en el que incluyó una criatura a la que llamó "el garramuño". El texto era brevísimo. Decía: "El garramuño no es como se pinta". Me parece que es una definición muy aproximada de lo que soy: sin duda más pequeño, menos talentoso, menos guapo y fuerte de lo que soy o digo ser. Si yo estuviera a la altura de lo que pienso ser, el pobre Miguel Angel Buengarrote tendría que bajar la cabeza. Mi amigo Gustavo Álvarez Gardeazábal me ha definido así: "Marco Tulio es un mediocre que trabaja". Estoy de acuerdo. Quienes leen este blog y quienes me conocen saben que soy un fanfarrón. Sí, un fanfarrón, pero con sentido del humor. Y no es cierto que a mis floridos sesenta sea un tigre esbelto y un maravilloso basquetbolista. Ayer un güero de mi tamaño, esbelto, de 22 años de edad, estudiante de la UNAM me ganó un partido con un vergonzoso marcador de 14 a 1. Apostamos 20 pesos y naturalmente los perdí.

Marco Tulio Aguilera

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