LAS MAFIAS

La literatura como negocio de mediocres

Nadie ignora que la literatura está manejada en general por mediocres. Los premios se les dan a mediocres. Los mediocres que no pueden llegar a ser buenos escritores terminan convertidos en burócratas o en escribidores de suplementos culturales o en dictaminadores de editoriales. A veces se pregunta uno por qué se publica tanta porquería o por qué es difícil encontrar una buena novela o un buen libro de cuentos entre los nuevos. La respuesta es sencilla: porque en el mundo literario se maneja la política de si me das te doy, si me sirves te sirvo. Así es como un mal escritor recomienda a otro mal escritor para que éste a su vez lo recomiende y así se formen cadenas de parásitos que convierten a la industria editorial en una fábrica de estupideces. Se salvan un poco las editoriales universitarias. Es raro el comentarista de libros que lee para descubrir valores. En general leen y escriben para ver qué pueden conseguir. ¿Y de los viejos qué decir? Lo habitual es que escriban sus mejores obras al principio de sus carreras y luego se dejen llevar por la inercia. Caso de Carlos Fuentes: del alud de libros que ha publicado serán rescatables dos o tres. Caso de Poniatowska: vive de la fama de ser niña contestataria, pero calidad... muy poca. Basta leer La piel del cielo para entender que la señora dejo la literatura hace décadas. Sus cuentitos de Lilus Kikus eran tiernos y agradables. Pero de ahí a que sea la gran escritora que se dice...media un abismo. Juan Villoro está creciendo en fama, ha obtenido buenos premios pero mucho me temo que se vaya a reblandecer con tanto halago. Mucho mejor sería que los escritores permanecieran ignorados o semi ignorados hasta los sesenta años, para que puedan hacer su obra con tranquilidad.
La amistad no es garantía de calidad, ni la amistad es un género literario, pero cuando la amistad se basa en una honesta admiración me parece perfectamente lícito rendir culto a los dioses Melees y Teleo --invento de de la Colina--. Yo admiro a Enrique Serna, a Eduardo Antonio Parra, a Eusebio Ruvalcaba, a Villoro, me gustan los trabajos iniciales de Luis Arturo Ramos, admiro lo de Agustín Ramos, José Agustín; entre las escritoras mexicanas actuales no he hallado una que me satisfaga. La última fue Helena Garro que escribió una bella novela, Recuerdos del porvenir. Me interesa lo que escribe Pedro Ángel Palou --quien parece tener más enemigos que yo.
He ejercido la crítica literaria con absoluta sinceridad y con ello he ganado amigos y también enemigos. Una de mis más grandes alegrías es leer buena literatura de autores desconocidos y celebrarla.
Es difícil que los suplementos del DF me pongan atención. No les puedo servir de nada. No soy celebrante de mediocres. Si algún día aparece mi nombre en esos suplementos es porque algún amigo coló un artículo. El mejor camino es seguir empeñado en escribir mi obra. Si vale, pasará. Si no, se quedará en el camino.

Marco Tulio Aguilera

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