La zona oscura de MT

La verdad sobre la zona oscura de MT

Recibí la carta que reproduzco a continuación. Es conmovedora y se refiere a una temporada que pasé en el infierno y de la que casi nadie sabe nada ni sabrá hasta que salga mi novela El sentido de la melancolía dentro de aproximadamente cinco años. El caso es que me retiré del mundo durante casi cinco años y compartí una vivencia aterradora que vivieron Virginia Woolf, Tolstoi, William Styron, Malher, Hemingway, Beethoven, Van Gogh, Edvard Munch y otros personajes.
No sé si conozco al autor de la carta, Fernando Herrera (supongo que sí lo conozco: hay un Fernando Herrera alto, rubio, un poco pasado de peso, en mi memoria), pero le agradezco sus palabras... si es que fueron escritas sin segundas intenciones. Durante mi ausencia del mundo se inventaron muchas historias que no me he cuidado de desmentir. Que enloquecí por mis desafueros y mis ansias de gloria, que tenía sida, que era epiléptico, etc. Aclaro: durante mis 30 años de matrimonio la mayoría de los desafueros que se me atribuyeron fueron aventuras de mi imaginación. No tengo sida ni ninguna enfermedad mortal. A mis 59 años juego básquet seis días a la semana durannte hora y media con un equipo de muchachos y de personas de a lo máximo 30 años. El caso es que sigo vivo, activo, con más proyectos y realizaciones que nunca, dispuesto a cumplir las promesas que se hicieron en los años de mi debut como novelista en Buenos Aires cuando tenía 23 años. Lejanos y hoy tan cercanos 1972-1974.
Reproduzco la extraña carta...
Marco Tulio. hermano del alma:
Lei en tu blog sobre el Viernes Negro, ni hablar hermano son padecimientos de la edad, vamos en retrocesión. Nos pensamos ajenos al paso del tiempo pero el hipócrita nos va carcomiendo con su conocida sutileza.
Ahí tenemos a nuestro querido Ramón Rodríguez llegando al editorial orinado de la noche anterior, con el olor fétido de la ancianidad que parece no percibir. Convertido en gloria y vergüenza. No queda más que admitirlo, amigo, hermano garramuño. Creíamos tener amigos que nos admiraban pero tan rápido como nos cae la rolla se volatizan como si nunca nos hubieran conocido, pero qué te cuento a ti que durante los años de tu enfermedad quienes se pregonaban amigos del exitoso hombre de las letras, los mismos que habían llegado a admirarte años antes ahora cuchicheaban sacando conclusiones sobre tu reiterada vida libertina, "eso quería, eso quería" comentaban en nuestro circulo, que habías enloquecido, que estabas contagiado de sida., que la esbeltez de tu mujer era producto de l contagio de la misma enfermedad que padecías. En cierta ocasión esperando turno con el doctor X , pude al fin conocer a tu mujer de quien tanto se hablaba a raíz de tus escritos, revestida de fuerza sobrenatural sostenía tu monumental cuerpo mientras te conducía al consultorio, no pude contener los latidos en mi corazón ante tal escena y me alejé del lugar para tragar gordo. Cuidate.
Amigo sincero
Fernando Herrera

Marco Tulio Aguilera

3 comentarios:

  1. La carta me parece de una persona con una visión sumamente decadente de la vida, una persona triste, deprimida, sin ilusiones ni alegría de vivir. Creo, además, que lo que dice de Ramón Rodríguez no viene al caso, además es algo grosero y sin respeto por una bella persona. Y, si fuera verdad lo que expresa, debería de guardárselo.

    Por otro lado, la vejez no tiene porque ser como esta persona la pinta. Hay de todo, como igual hay entre los jovencitos/as y los que no somos ni ancianos ni jovencitos.

    Un escritor admirado por mi, decía: "La vida no es ni buena ni mala, es vida"...

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  2. Querida Magda:
    Tu lectura de la carta es diferente a la mía. De todos modos hay algo extraño en ella: como la intención oblicua de molestar, disfrazada de amistad. Bien puede haber sido escrita por una persona noble o por una de intenciones oscuras.

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  3. Pues sí que es una extraña carta, pues Viernes Negro con todo lo trágico que puedan hilar sus sucesos, transpira en salud a raíz de su humor. O realmente es alguien que no entendió nada o sabrá qué lo motivó a escribir eso.

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