Esplendores y noticias de la feria FILU

Esplendores y noticias de la Feria FILU
Hoy, queridos tres lectores de este frenáptero blog, ha sido un día espléndido. Fui a jugar básquet como acostumbro después de trabajar en la Editorial de la Universidad Veracruzana. A mis 59 años a veces soy el peor jugador sobre la cancha de la Magusterial en Xalapa, donde se reúnen jugadores de buena calidad y de diversas edades, hasta don Herminio, mueblero de 71 años de edad que todavía tiene un disparo sorprendente. Es casi infalible desde la distancia de los 3 puntos. El segundo en edad de los asistentes soy yo. Y de ahí para abajo, hay jugadores de todas las edades, hasta los 20 años del hijo de Erasto, nuestro arquitecto. Erasto II es un magnífico driblador. Pues hoy hice equipo con el arqui Erasto, padre de Erasto II, no muy alto y sí muy habil; con Brozo, un muchacho de 19 1ños de un metro 95, algo atolondrado; y con otros dos habilidosos elementos cuyos nombres no recuerdo: buenos jugadores... Pues ganamos todos los partidos. Y lo más gratificante es que yo metí cinco de los seis puntos ganadores del primer partido. Llegó a tal extremo mi senil virtuosismo que terminaron aplaudiéndome hasta los enemigos. Me pidieron (en broma) que me retirara. Ya no soportaban tanta pedantería basquetbolística. Metí canastas de tres puntos, con giros completos, con izquierda, etc. (Aclaro: eso no sucede sino una vez cada dos o tres meses. En general soy el elemento menos eficiente del equipo. El caso es que padezco de condromalacia, un mal de las rodillas, desde hace varios años. El traumatólogo me prohibió el básquet. Le he llevado la contraria y me ha dado resultados. SDi termino con bastón lo tengo bien merecido).
La mala, la pésima noticia, es que murió Erasmo Capilla II, el mejor violinista que ha tenido la ciudad de Xalapa y un, él sí, virtuoso de dimensiones mundiales. Murió en la flor de la edad y en lo mejor de su arte. Fue una sorpresa total: creo que no llegaba a los 40 años y el mundo de la música estaba a sus pies. Y este año se ha llevado a varios maestros de sus artes en Xalapa: Emilio Carballido, Dagoberto Guillaumín, Roberto Williams.
Por mi parte sigo encarrerado en mi escritura: entregué a la Editorail de la Universidad Veracruzana mi libro El agujero Negro, que debe ser dictaminado como el libro de cualquier hijo de vecino y que si sale saldrá, supongo, el próximo año. Pronto volveré a corregir mi novelita del Amazonas. Sigo esperando la edición de El imperio de las mujeres, subtitulado na más por joder, Cuentos EN LUGAR DE hacer el amor. Con ello completaré mi trilogía mamagallista que incluye también Cuentos para después de hacer el amor (12 ediciones, las más recientes en Punto de Lectura España y Plaza y Janés Colombia) y Cuentos para ANTES de hacer el amor (Educación y Cultura en México y Plaza y Janés en Colombia). Además estoy esperando que me lleguen ejemplares de la edición colombiana (Alfaguara Infantil) de El pollo que no quiso ser gallo.
Leo las novelas de mis amigos Eusebio Ruvalcaba y Oscar de la Borbolla, que vendrán a presentar Cuentos para antes de hacer el amor en la próxima Feria del Libro Universitario en Xalapa. La feria es para mí la fiesta más grande, en la que me encuentro con mis amigos y descubro nuevos escritores. Este año vendrán a la feria Pedro Ángel Palou, Jorge Volpi -que compite con Monsiváis, Juan Villoro y nuestro gobernador en aquello de la omnipresencia-, Pablo Soler Frost -una de sus novelas la tengo en fila pa leerla-, Alvaro Enrigue, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Antonio Ortuño, Heriberto Yepez, Elmer Mendoza y Sergio Pitol.
También estoy leyendo la novela de Celia del Palacio. Todavía no tengo un juicio sobre ella pero puedo adelantar que es mejor que la mayoría de las escritoras mexicanas.
El taller de cuento y novela en línea ha arrancado con excelentes perspectivas: lo más curioso es que quienes se han inscrito no son principiantes, sino escritores ya hechos, que tienen premios internacionales, obras publicadas, casi todos cuentistas que quieren asesoría para emprender su primera novela. Inicié el taller ofreciéndolo sólo a mexicanos, luego lo amplié para colombianos y ahora lo ofrezco a personas de cualquier parte del mundo. A la derecha de la entrada de mi blog www.mistercolombias.blogspot.com hallarán las reglas que rigen el taller. En mi haber como mairo, c est a dire maestro, tengo a varios que fueron muchachos talentosos y desorientados y que se sometieron a mi asesoría en Monterrey y Xalapa. Han llegado a ser escritores dignos de respeto. Recuerdo a Ricardo Elizondo Elizondo, que ya publicó en la Colección Letras Nacionales; Patricia Laborde, que ganó un premio en París; Víctor Hugo Vásquez, que ha publicado un par de libros, Nina Crangle, divulgadora cultural, (a José Homero no lo menciono prque él no me reconoce como su maestro), a Blanca X (cuyo apellido no recuerdo), María Cristina Villarreal y otra media docena que anotaré cuando el alzaimer no me alcance. Si alguno de mis alumnos, hoy escritores, me lee y me refresca la memoria, agregaré sus nombres al top ten de discipulos amados.
Además estoy perdiendo peso: voy por 91 kg. 100 gramos...Y como dice mi amigos Francisco Cenamor ¡no me arrepiento de ello!

Marco Tulio Aguilera

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