Peligros del internet

Descabezadero 26

Reto a Banderilla. El miércoles pasado asistí a la Escuela Telesecundaria “Angel J. Hermida” de Banderilla invitado por el profesor Joaquín Garrido Zavaleta, director, y por la profesora Rosalba Suárez Córdoba, coordinadora de Círculo de Lectores. Se celebraba la Primera Miniferia del Libro. Ante un auditorio de doscientos o trescientos muchachos, en el gimnasio de la institución, hablé de mis temas habituales: cómo comencé a escribir, de dónde salen mis cuentos y mis novelas, para qué sirve leer, qué sentido tiene la lectura, que es una obra literaria.
Los estudiantes estuvieron atentos, algunos miraban pasar las moscas, otros se manifestaban francamente interesados. No les leí ningún texto, pues eso en general puede resultar tedioso. Al final les hice una serie de preguntas: qué significa “atrabiliario”, qué significa “anacoluto” y finalmente qué significa “currículum”. Sólo una chica pudo responder. Para retribuir a la amable invitación hice una donación de varios de mis libros y prometí regresar. “Pero la próxima vez —les dije—, después de la conferencia, le voy a hacer un reto al mejor jugador de básquet de esta escuela. Un juego, uno contra uno, a veinte canastas”.

Los blogs. Gracias a mi amiga la académica Magda Díaz he ido entrando en el mundo de los blogs. ¿Qué es un blog? Es un sitio en el ciberespacio en el que puedes poner todo lo que se te ocurra: fotos, artículos, un diario personal, comentarios a tus libros, reseñas de libros ajenos. Es un mundo virtual tan amplio, que si quieres puedes publicar tus libros allí. Sin duda que puede ser el espacio perfecto para exhibir tu ego ante el mundo. Y eso es: una enorme exhibición de egos. Todo lo que quieras decir está disponible para ser visto y leído en cualquier parte del mundo donde haya computadoras e internet. No sólo para buenas causas sino también para intenciones aviesas pueden servir un blog y el internet en general. Si quieres puedes poner en él videos en los que expongas tus debilidades, tus perversiones. O puedes organizar un grupo de evangelización, un club de escritores, un grupo de vagos o un club de propagandistas del dolce fare niente, es decir, de la pereza, la hueva o la falta de objetivos vitales. No hay límites.
Lo que hace que tu blog se vea es el atractivo que pueda tener. Si escribes la palabra amor, inmediatamente tu blog podrá verse en cien millones de sitios por personas que escriban la palabra amor en su buscador.
¿Qué peligros puede acarrear un blog? El relajamiento de la disciplina. Muchos escritores, por ejemplo, ya han abandonado el deseo de ver sus obras publicadas en libros. Les basta con que las obras estén en el ciberespacio. Otra consecuencia: que las personas abandonen el mundo real y sólo se comuniquen con su entorno por medio de la computadora. Es, sin duda, un universo onanista el que ofrece el blog, un universo de vanidad, de autocomplacencia. Pero también es un “aleph” en el sentido borgesiano: un sitio en el espacio (virtual: es decir real e irreal a la vez) en el que conviven el pasado, el presente y el futuro, todos los libros, todas las artes, todas las sensaciones, afecciones, todas las geografías, todos los planetas… La única limitación del blog y del internet es lo que no se sabe.
Otro gran peligro del blog y el internet es la invasión de tu privacidad. Es como si súbitamente las paredes de tu casa se convirtieran en cristal: el mundo entero puede llegar a conocer tu dirección, tu número telefónico, puede tener acceso a tus cuentas bancarias, a tus secretos de amor. Claro que hay candados y que todo esto se puede evitar. Pero así como se inventan candados, día a día se inventan llaves. La tecnología informática está en una tremenda carrera en la que participan los que buscan hacer progresar el mundo y los que buscan hacer el mundo más frágil, más quebradizo, más peligroso

Marco Tulio Aguilera

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