En este mes navegando hacia abajo encontrará las siguientes entradas:

1. Visita a García Márquez (tercera parte... La visita completa la encontrará en la lista de mayo).
2. Mis alumnos
3. Félix Luis Viera
4. Sobre la revista Crítica
5. Carta de Juan Villoro al rector Arias Lovillo apoyando a MT para el premio al decano de la U. Veracruzana
6. Rubem Fonseca y yo
7. Villoro, Oscar de la Borbolla y Eusebio Ruvalcaba
8. "Aquiles y Virgen", un cuento supererótico de MT
9. Primeros encuentros de MT con García Márquez
10. Poéticas y obsesiones, el nuevo libro de MT
Incluye: ensayos y conferencias sobre Shakespeare, cuento erótico, Sexus, Lolita, orgasmo, poética de la novela, encuentros con Gabo
11. Parodia de Cien años de soledad, una entrevista de Edgar Onofre
12. Entrevista con Quiénsabequién
13. En Guadalajara
14. Un secreto
15. Entrevista con MT en El Financiero
16. Óscar de la Borbolla y MT
17. MT, el gran cuentista, por Juan Domingo Arguelles
18. Fotos
19. Gustavo Álvarez Gardeazábal
20. Encuentro con el rector Raúl Arias Lovillo
21. Notas recientes.

Visita a García Márquez (tercera parte)
Descabezadero 14
Diario de un escritor


Continúo relatando mi visita a García Márquez en su casa. Nos quedamos en que Gabriel me llevó a su estudio, al fondo del jardín, me ofreció un tequila y me invitó a sentarme en un profundo sillón de cuero blanco. Él lo hizo en una mecedora de abuelita, frente a mí.
Mercedes, la Gaba, andaba rondando como una gata en celo y cada cinco minutos se asomaba al estudio y le decía a su marido: recuerda que necesitas reposo, ¿ya te tomaste tu medicina?, es hora de tomar la presión, ¿no tienes frío?, ¿tienes hambre? A mí me ignoraba por completo, lo que yo debía entender como una invitación a ahuecar el ala.
Le pregunté a Gabo si ya había leído Poéticas y obsesiones, en el que reúno las entrevistas que le hice.
—¿Las entrevistas a la traición?, preguntó.
—Eso, las entrevistas a la traición, dije.
—No la leí. Tengo libros más interesantes que leer. Por lo menos hay treinta libros que quiero leer antes del tuyo. Además esas entrevistas ya las has publicado en veinte partes y son la culminación de tu vanidad. Me utilizas a mí para hablar de ti mismo
—Tú también te auto promocionaste en el pasado. Recuerdo que en una reunión con Gustavo Sainz inventaste una historia para promocionar un libro tuyo. Inventaste que el manuscrito te lo habían robado. Yo asistí al invento y a la planeación de la promoción. En esos días Sainz era el papa de la cultura de México. Era director del Instituto Nacional de Bellas Artes.
—No me gusta cómo has movido tu carrera. Con premios literarios uno tras otro.
—Tú también hiciste lo mismo. Comenzaste ganando el Premio de Novela Esso en Colombia, luego ganaste otros, y cuando ya eras muy famoso dijiste: ya no quiero más. Yo he participado en concursos y he ganado varios para salir adelante. No tuve una mafia poderosa que apoyara mi promoción. Trabajé solito, desde la periferia, ciudades de provincia. Tú formaste una rosca de gente muy talentosa: Fuentes, Cortázar, Vargas Llosa, Donoso —que por cierto siempre te tuvo mucha envidia (fui jurado con él en un concurso y me hablaba no muy bien de ti, pero la que hablaba peor era su mujer, Pilar).
García Márquez insistió en que no le interesaba leer las entrevistas que le hice. Dijo que abominaba de todo lo que fuera divulgación de su imagen, de sus opiniones.
—Ahora mi vida es escuchar vallenatos, Brahms, Bartok, cuidar a mis nietos, leer…
—¿Escribir?
—Eso es asunto privado. Si no supiera que eres chismoso podríamos hablar de todo. Ya sé que vas a escribir minuciosamente todo lo que yo diga o haga. Apuesto que ya me contaste las manchas que tengo en la cara, el temblor de mis manos, ya anotaste cómo estoy vestido. No dudo que me hayas olido a fondo cuando cometí el error de permitir que me abrazaras.
—No fui yo el que te abrazó, Gabo.
—No serás el mejor escritor de Colombia y del mundo pero sí el rey de los vanidosos.
—Mis defectos son mis virtudes.
—Esa frase es mía, Garramuño.
—Hace años también dijiste que yo te había robado un título: Cuentos para antes de hacer el amor —dije.
—…Y me lo robaste.
Ya no quise seguir discutiendo.
—Y esa novela que va a ser mejor que Cien años de soledad ¿de qué trata?
—De la vida en un pueblo más divertido que Macondo. Un pueblo lleno de putas y de beatas, de bobos y de locos, de judíos, españoles y gringos.
—Si tiene putas va a ser una novela divertida.
Cambié de tema. Le pregunté que cómo estaba.
—Si algo quisiera en la vida en este momento es no ser nadie, salir a la calle y que todo el mundo me ignore. ¿Quieres un consejo? Abandona la literatura y dedícate al basquetbol o a pescar en algún pueblito costero de Veracruz.
Hay otros detalles del encuentro pero se ha terminado el espacio de esta columna.

Marco Tulio Aguilera

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