Villoro, Borbolla, Ruvalcaba invitados a la Feria
Descabezadero
Diario de un escritor
El pollo que no quiso ser gallo y la agresión





Avanzan los preparativos de la próxima Feria del Libro Universitario. Entre los planes está invitar a varios escritores mexicanos de los que conforman lo que podría llamarse la generación emergente: la que tomará el relevo de la literatura mexicana en los próximos años. Se ha pensado en Juan Villoro, Eusebio Ruvalcaba, Óscar de la Borbolla y Alberto Ruy Sánchez. La idea es que estos escritores conversen 45 minutos con el público sobre su vida y obra, y que luego contesten a las preguntas del público. Ojalá se concrete el proyecto. Por lo pronto ya se ha conversado con Juan Villoro y según parece sí podrá venir. Juan, a más de ser uno de los escritores más talentosos de la nueva camada, es un excelente conversador y una persona activa en el plano político. Por lo pronto le está disputando el primer lugar de apariciones públicas e impresas en los medios a Carlos Monsiváis. El hecho de que haya ganado el Premio Herralde de novela en España lo ha puesto como cabeza de playa en España, lo que aunado a sus excelentes relaciones con Pitol, Margo Glanz y Enrique Vilas Mata, el español taciturno, le da alguna ventaja en el medio editorial. Eusebio Ruvalcaba es un escritor prolífico, que escribió una de las más hermosas novelas mexicanas: Desgajar la belleza, así como una excelente primera novela, Y hilito de sangre. Óscar de la Borbolla es un escritor ingenioso, brillante, con una imaginación desbordada, que a mi gusto no ha dado la gran obra que podría dar. Ruy Sanchez ha recibido una excelente atención por parte de los medios de prensa y especialmente de Televisa, escribe una literatura exótica, ambientada en el norte de África, atractiva para algunos, medio cursi para otros, pero sin duda muy particular.
La presencia de estos escritores será una magnífica oportunidad para conocer sus proyectos, y claro, sus obras, que estarán disponibles para el público. Rectoría ha manifestado su voluntad de apoyar el evento, más allá de las posibilidades de la misma Feria, que son limitadas, pues a la actualidad sigue funcionando en el mismo presupuesto de hace varios años.
Noticias. Mi libro de cuentos infantiles, El pollo que no quiso ser gallo, ha vendido a la fecha 17 000 ejemplares. Primero, de la hermosa edición de hizo el IVEC. Luego de la edición de Alfaguara Infantil en México, que incluyó un CD con música basada en los cuentos, dramatizaciones radiofónicas, y difusión amplia en las escuelas de México: muchos niños de cuarto grado de primaria lo leyeron. Y un detalle curioso: el libro fue leído en Xalapa el Seminario Mayor Rafael Guizar y Valencia, y según el padre José Benigno Zilli, le gustó mucho a los estudiantes. Hace poco hablé con el padre Zilly —que con todo y su enfermedad sigue dando una admirable batalla por la vida— y me dijo que ese libro debería ser publicado por miles y miles. Por lo pronto está a punto de salir la edición colombiana en Alfaguara Infantil. Luego vendrán las ediciones española, argentina y otras. Ninguno de mis libros —ni siquiera Cuentos para después de hacer el amor que ya lleva once ediciones y cincuenta reseñas, notas de prensa y artículos; ni siquiera El amor y la muerte, que fue finalista en el Premio Alfaguara en España, menos aun Cuentos para ANTES de hacer el amor, con sus ediciones en rústica y lujo— ha tenido un éxito tan grande… Y curiosamente, hasta el momento no ha aparecido ni un solo artículo sobre El pollo que o quiso ser gallo.
Otra noticia. Hice con Lety un viaje relámpago por el territorio del estado de Puebla. Fuimos a un balneario localizado en Chignahuapan. Aludes de gente, polvo por cantidades, caminatas bajo el sol. Y al regresar, en Tlaxcala, a partir de un incidente de tránsito fui agredido por tres elegantes individuos. Uno parecía un diputado. Los otros, sus guardaespaldas. Los tres muy bien vestidos, perfumados, como para una fiesta de graduación. Después de insultarme a gusto y de empujarme (yo inocente y envalentonado insistía en darle mis anteojos a Lety para defenderme; ella no aceptó los anteojos), después de que los energúmenos insultaron a Lety (yo armado de paciencia y tembloroso de tensión acumulada –Lety decía que de miedo) se me ocurrió decirles a los tipos: Soy colombiano con todo lo que eso implica… Súbitamente el presunto diputado dijo: No vale la pena, ya vámonos. Y se fueron… Pero estuvo cerca de armarse una puñetiza. Yo, megalómano como soy, pensaba que podía madrear a los tres. Lety insistía en que debía reconocer que estaba cerca de los 60 años y ellos eran gente joven. Pero, Lety, insistía Marco Tulio Matón: yo llevo 45 años jugando básquet casi todos los días, ¿no crees que puedo romperles el hocico a los tres? Lo más posible es que te lo hubieran roto a ti y que terminara yo cuidándote en el hospital, dijo Lety.
En fin: no hubo consecuencias, aparte del aumento de adrenalina.

Marco Tulio Aguilera

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