Una vieja entrevista

Germán Martínez
Agosto de 2000

Tu forma es controversial para mucha gente que te considera un tipo polémico, una persona que siempre está en el ojo del huracán ¿te sientes como tal?

Yo creo que sí, mi forma de ser, de aceptar las cosas con absoluta sinceridad y con seriedad, sin falsas diplomacias o hipocresías, es lo que ha motivado muchos problemas. Donde he estado mucha gente me critica por ignorancia, no confrontan mis actitudes públicas con mi forma de ser crítica con mi trabajo, entonces creo es parte de una forma de ser coherente y en la Universidad Veracruzana se me conoce por eso; algunos me respetan, otros no y para solventar lo que he acumulado a lo largo de los años está mi trabajo y las pruebas que remito a la gente que quiere descalificarme, ahí están los premios nacionales e internacionales que he obtenido durante los 20 años que he estado en Xalapa , no han pasado dos años sin que me otorguen uno, todo ello es resultado del trabajo y no de otras actitudes.

¿Entonces consideras que te gusta trabajar con la verdad?

Es una actitud como cualquier otra, no es una pose, he criticado muchas cosas y ello me ha acarreado problemas y bloqueos en las editoriales, pero tengo la firme convicción de que quien miente en los actos de su vida no se puede a sentarse con honestidad a escribir, pierde la inocencia, la capacidad de sí, la verdad pierde el impulso de lo que Kant llamaba el mandato interior, lo que uno verdaderamente quiere ser y si uno se malea por política y comienza decir mentiras o medias verdades termina por ser un farsante.

Platícanos cómo eras de joven en algunas artículos dicen que eras un junior con coches y toda la cosa.

No, no es cierto, es lo que los críticos dicen de lo que escriben algunos entrevistadores, esto lo dijo un profesor norteamericano que vino a hacer su año sabático a Xalapa a estudiar mi obra. La verdad en mi infancia hubo cierta comodidad pero a partir de los 10 años de edad todo fue lucha, la familia que vivía en Bogotá se fue a Estados Unidos y tuve una serie de situaciones difíciles mi madre era un poco aventurera, viajó por carretera por la Unión Americana, México y Centroamérica, nos instalamos en Nicaragua y luego volvimos a Colombia con dificultades económicas.
Llegué a México en 1978 con 50 dólares y se me perdieron, entonces puedo decir que llegué sin 5 centavos, arribé a Monterrey donde iba contratado por el Instituto Tecnológico, pero cuando me conocieron no coincidió la imagen que tenían de mí con la que les mostraba físicamente, en ese momento tenía pelo largo, botas de tacón muy alto y era una persona muy acelerada pues siempre he tenido una energía muy grande, entonces concluyeron que podría ser una persona difícil de tratar.

Pero era la época.

Sí, era la época de los 70 pero el Tec de Monterrey se caracterizó por ser demasiado formal, entonces pasé una época de miseria que está reflejada en una novela que se llama Paraísos hostiles, que recibió mención honorífica cuando participé en el Premio Nacional de Teatro, precisamente en el jurado estaba Sergio Galindo.

En tu época juvenil ¿ya hacías trabajo de escritor?

Escribí más o menos a partir de 1970 los recuerdos que viví en un pueblo de Costa Rica que se llama San Isidro el General, esto lo hice durante las clases de filosofía en la Universidad del Valle y la novela fue publicada como tres meses después de que la escribí, cuando no tenía 25 años; apareció en Buenos Aires con una publicidad muy grande en la que se decía que mi novela era mejor que Cien años de soledad y quien no estuviera de acuerdo que pasara a la Editorial la Flor de Buenos Aires para darles el importe del libro.

Tú mismo comentas que tu referencia era la famosa novela de García Márquez, Cien años de soledad

Realmente sí fue muy importante la presencia de Gabriel García Márquez, escritor de prestigio mundial, conmigo pasó lo que sucede con los muchachos que ven que uno es boxeador y sale del pueblo y entonces uno también quiere ganar el campeonato mundial, entonces ese ejemplo me movió mucho, necesitaba una formación muy grande que estaba en relación con mi madre, quien es una gran lectora, leía muchas novelas francesas, ella era profesora de francés y siempre hubo libros en la casa, me pasé toda la infancia leyendo en la juventud, leyendo y haciendo deporte como dos formas de controlar la energía que tuve desde pequeño y que todavía tengo; así es que me van a encontrar lo miércoles, viernes y sábados a las 8 de la mañana haciendo ejercicio, necesito gastar mi energía en hacer deporte y escribir, escribo muchísimo, por ejemplo, hacía un artículo semanal a lo largo de siete años en suplemento Sábado de Unomásuno.
Tengo una serie larga de novelas de las cuales sólo está publicada la primera La noche de Ventura; los libros que han salido muy bien son Cuentos para antes de hacer el amor y Cuentos para después de hacer el amor. Un día tuve una excelente sorpresa pues después de un par de años en que no me pagaban nada de pronto me llega un buen dinero y esto es como un poco el síntoma de que se están empezando a vender mis libros, es algo muy bueno, porque es el dinero más satisfactorio que pueda recibir un escritor, más que los premios que son sólo un azar, pero los lectores son el reconocimiento de lo que uno hace.

Hablando del deporte, también fuiste corredor de grandes distancias ¿igual que como corredor eres un escritor de carrera larga?

Sí, porque mientras que veo que muchos compañeros escritores de pronto flaquean porque no les publican un libro, yo sigo escribiendo y sigo trabajando aunque pasen cinco años sin que me publiquen una novela, hay un bloqueo porque he sido muy abierto y muy crítico en muchos aspectos porque las editoriales ya casi no publican libros de calidad literaria. Ahora, editoriales muy buenas y lujosas como Tusquets publica muchísima porquería porque hay corrupción dentro de ellas, porque los directores de las editoriales las destruyen al publicar subliteratura, pero eso sucede en esa y muchas otras

Pero siempre ha pasado

Sí, pero por falta de seriedad, una editorial debería de tener directores serios que no fueran escritores, que no fueran amafiados, mientras subsista eso la literatura va para abajo; pero el escritor no puede lamentarse, tiene que seguir adelante y si en este momento en México hay un vacío para publicar, hay que buscar hacerlo en otro país, por ejemplo, yo publico mis libros en España o en otros lugares, pero no estoy quieto. La vida me puede dar golpes pero no me puede noquear y lo mismo digo respecto a las críticas que se me hacen.

Eso demuestra que tienes seguridad sobre el trabajo que realizas.

A mi me han tildado de pornógrafo y otro tipo de acusaciones lo que podría de una forma muy sencilla si me dicen eso les respondo con un premio nacional de literatura infantil y después de eso con un premio internacional de ciencia ficción, soy una persona que escribe sobre las relaciones humanas con absoluta sinceridad y sin represiones provincianas

Por lo que me ha tocado leer no siento que tu literatura fuera promiscua. Diría literatura filosófica, hasta eso se dan cuenta, incluso los asuntos de la relación erótica los abordo desde el punto de vista filosófico, no es una literatura escatológica.


A parte son inquietudes que pasamos todos por diferentes etapas de la vida y que enfrentamos de una u otra forma. Lo que pasa que hay gente que obedece a consignas de defender una moralidad retrógada y que ni siquiera es de ellos y no se trata sólo de destruir.

En ese caso es más fuerte Henry Miller o la intensidad de Lawrence Durrell.

Bueno Miller es bastante fuerte incluso despectivo con las mujeres


Hay una lectura de la vida.

Claro y una manera de ser, de afrontar temas directamente como muchos hombres lo hacen en la realidad. Mis novelas, que han sido acusadas de ser muy fuertes, particularmente se desarrollan en Xalapa, me han criticado unas personas pero las que más han disfrutado la novela y me lo han dicho, son las mujeres, porque no creían que un hombre dijera esas cosas que sólo en la intimidad se dicen y esto es resultado de mi forma de ser con ellas, siempre me les he acercado mucho y he hablado mucho, tengo una facilidad de sonsacarlas para que hablen de su vida, entran en confianza conmigo y me cuentan muchas cosas y yo utilizo todo lo que encuentro en mi vida para escribir

Tienes una sensibilidad muy especial para hacer la crónica de la vida en Xalapa.

Eso es importante y es lo que no se ha tomado en cuenta, Xalapa no es simplemente una ciudad que se pueda catalogar como la Atenas Veracruzana; tiene vida nocturna, historias, personajes y necesita su novelista, su mitificación, no es una ciudad hasta que un novelista, narrador o cuentista la hace trascender como Dublín, Londres, Nueva York, Alejandría, las ciudades necesitan sus escritores y las personas se sienten ofendidas con ellos porque a veces tocan temas delicados, quizá nadie haya sido tan perseguido como Henry Miller o Lawrence Durrel, pero muchos años después estos escritores se transforman en símbolos y eso es lo que las mentes provincianas no entienden y tienen que cuidarlos; ahora está el otro aspecto que hay que reprochar; yo hablo de los hombres y mujeres de Xalapa y hablo mal de los mexicanos porque soy extranjero y entonces me descalifican de entrada, pero tengo 20 años en Xalapa, pero mis hijos son xalapeños y mi esposa mexicana, digamos soy más xalapeño que colombiano.
El escritor escribe con el material que tiene en su vida, con sus recuerdos, pero no escribe sobre personas sino sobre personajes, funde una persona con otra y crea nuevos personajes, quien lee mis novelas y dice este personaje es tal persona, hace una tontería porque escribo para hacer literatura y no para hacer crónica, para que la gente se vea reflejada, pero no lo hago como chisme o como escándalo. Es más fácil escribir una novela si escribo de alguien y le pongo su nombre y no es mi intención, puede haber personas ofendidas por mis novelas y les pido disculpas, pero no se busquen en mis novelas porque lo que encontrarán es lo que tengo adentro.

Tus críticos han hecho un personaje de Marco Tulio Aguilera, tipificado así.

Y lo han caricaturizado

¿Te has sentido perseguido?

Definitivamente, y lo puedo decir ahora porque haces año estaba prohibido, fui perseguido por el director de un periódico local, buscó que me expulsaran recurriendo a las autoridades y tuve que pedir la ayuda de Gabriel García Márquez quien me apoyó para que no me fuera, esta persecución ha estado viva durante 15 años y puedo decir que no fui el único, también lo fue Sergio Galindo por La Comparsa, Fernando Salmerón se fue también por ese ambiente de censura, Emmanuel Carballo vino a dar una conferencia y se fue de aquí porque lo convirtieron en demonio, Jorge Ruffinelli salió de Xalapa porque le hicieron su vida un infierno aquí, esos son algunos nombres que conozco que han soportado hay un ambiente de intolerancia motivado por un periodismo barato.

¿Pero crees que está cambiando ese periodismo, esa crítica?

Poco a poco debe ir cambiando porque el problema del periodismo en Xalapa es que a los periodistas no tienen los salarios que merecen, no se paga la inteligencia de las personas que pueden tener un criterio o una opinión de peso, toda la gente de prensa está amarrada a alguna institución y teme opinar, por eso he sido una persona muy atacada porque viniendo de otros país, atreviéndome a decir muchas cosas delicadas y escabrosas; he sido como un muñeco que le tiran tomatazos pero he logrado sobrevivir a eso gracias a mi trabajo en la Universidad que ha sido un trabajo digno como director y fundador de la revista La Ciencia y el Hombre.

¿Cómo llegas a la Universidad Veracruzana?

Llegué por un premio, en 1979, por La Palabra y el Hombre; uno se lo ganó Sergio Pitol y otro, yo. A mi me invitó Roberto Bravo Garzón después tuve problemas con el trabajo que me ofrecieron, no me lo cumplieron y estuve en Xalapa un tiempo sin hacer nada. Después comencé a hacer programas en Radio UV durante algunos años, eran polémicos, fuertes, fueron censurados y se acabaron. Estos eran Alquimia popular que eran cuentos dramatizados, era la época de oro de la radio universitaria, se pagaba muy bien a los actores y hacíamos excelentes dramatizaciones de cuentos de José Revueltas y míos, que fueron el motivo de la censura.

Era una época libertina.

No más bien era yo el libertino pero Sergio Galindo me apoyó para entrar a trabajar en la Editorial de la UV y ahí he estado con el apoyo de Luis Arturo Ramos.

En ese momento te encomiendan La Ciencia y el Hombre.

La fundamos con el apoyo del rector Salvador Valencia Carmona, José Velasco Toro y Luis Arturo Ramos, , el proyecto lo inventé a partir de estudios de otras revistas científicas y sobrevivió 10 años con buen nivel, con sus problemitas.

No te decían que ese no era tu campo.

Nadie cuestionó que estuviera en La Ciencia y el Hombre debido a que me limitaba a hacer mi trabajo como editor y era excesivo en mis pretensiones de que las cosas salieran a tiempo y relativamente bien, pero ya cerré mi etapa en esa revista, ahora me dedicaré a la literatura sin desvincularme de la investigación, voy a escribir sobre Xalapa buscaré en las fuentes históricas y leer todo lo que encuentre de esta ciudad y ponerme a escribir seriamente una gran novela, hay todos los medios, se pudiera decir que la mesa está servida para que venga un escritor a alimentarse de ella y hacer un buen producto, aquí están los libros, los conocedores de la historia los archivos. Pero estoy dando un giro a lo que escribo porque mi temática son las relaciones amorosas y eróticas.

Por eso te han etiquetado.

Pero como buen basquetbolista he tratado de hacer finta a esa caricatura demostrando que soy autor de literatura infantil, de ciencia ficción y ahorita regreso al teatro, estoy estudiando teatro, fui finalista de teatro en Latinoamérica de la revista Plural hace cinco años y ahora estudio por ejemplo a Humbolt y de sus viajes por el Orinoco y el Amazonas, de ello tengo mucha información debido a mi relación con los amigos colombianos exploradores, con las historias de Pedro Botero, el que trazó los mapas de la Amazonia colombiana y lo escrito por el padre Franciscano José Bonilla, alimento mi cuento y voy hacerlo crecer

Esto te revela como un escritor versátil.

La verdad es que no es difícil cuando uno tiene la costumbre de escribir y cambiar. Un tiempo me acusaron de ser un escritor machista en el suplemento Sábado del Unomásuno reaccioné a esa crítica y dije voy a escribir como mujer, el resultado es que escribo tres cuentos desde el punto de vista femenino naturalmente apoyándome en lo que me cuentan las mujeres, en vivencias de ellas, soy una persona que aunque tengo bien acrisolado lo que quiero ser, se que el mundo me puede corregir el rumbo para que haga otras cosas, eso me gusta.

Tienes un gusto especial por el amor.

Sí, es grande, muy desarrollado, tengo un libro que se llama Amor en Shakespeare y lo publiqué en gran parte en el Unomásuno y sigo estudiando a Shakespeare, tengo la idea de estudiar todas su obras y hacer un ensayo forma parte del proyecto vital de formación personal, es decir, no ganaré nada publicando un libro de Shakespeare pero para mí es muy satisfactorio todo lo que aprendo, mi forma de escribir se enriquece muchísimo realmente Shakespeare es el escritor más grande que ha existido en el mundo, incluso en términos publicitarios, el escritor que más ha vendido después de La Biblia, puso a hablar a los campesinos como filósofos, en otro autor se vería como impostación, falso, pero en Shakespeare, no.

Siempre manejó las temáticas de poder y las relaciones humanas de una manera muy intensa y profunda.

Shakespeare es un escritor fuerte, sus obras son originales, estremecedoras, no sólo en cuanto a su violencia, ahí está por ejemplo Romeo y Julieta que se presenta como novela rosa pero tiene escenas eróticas fuertes que si se expone como debe ser, la censurarían muchísimo los periódicos locales.

Estos temas del amor los has ido desdoblando en muchas cosas sugerentes como Cuentos para antes de hacer el amor y Cuentos para después de hacer el amor aunque los personajes no tienen que ver con una relación erótica…

También hay que incluir otro libro Los grandes y los pequeños amores que ya se agotó y ganó el Premio Nacional de Cuento y Mujeres amadas que editó la Universidad Veracruzana y que tiene ya su 2ª edición, de las pocas que lo logran en la UV.

Algunos críticos te catalogan como de postboom latinoamericano.

Esa clasificaciones son comerciales, ms bien soy un escritor que podría tener lectura en cualquier parte del mundo, no necesito del apoyo de un sello, necesito moverme de Xalapa o hacer más relaciones públicas que no he hecho, pero agradezco vivir en la periferia de la cultura mexicana como vivir en la provincia, el que no esté sujeto a tantas tentaciones, en Xalapa he podido escribir muchísimo por estar lejos de las tentaciones, y aunque es notable que me gusta el éxito, la realidad me impone limitaciones en la provincia mexicana y las acepto, tomo lo que viene con gusto.

Bueno cada quien tiene su ego.

Algunas personas piensan que lo tengo demasiado grande pero hay que ver los libros y no otras cosas.

Esos cuentos infantiles para tus hijos han de ser muy íntimos para ti pero ¿por qué decides publicarlos?

Se publicaron porque ganaron el Premio Nacional de Literatura Infantil y son agradables para los niños, se ríen mucho, discuten, responden a los cuentos, ese libro lo publicó la SEC y la edición se repartió entre maestros, algunos dicen que es lo mejor que he escrito. Hay una segunda edición, en Alfaguara, México, y una tercera, en Alfaguara, Colombia.

Haciendo a un lado la crítica, ¿qué te ha dejado más satisfecho de lo que has escrito?

Encontrarme con lectores inesperados en el Palacio de Bellas Artes, después de una lectura llegó un hombre con una rosa y me dijo amorosamente: “Marco Tulio, siento que usted escribe lo que yo vivo, le regalo esta rosa y le pido favor que la mantenga viva, es símbolo de sus lectores”. Mi esposa estaba conmigo, es muy tierno el hecho de que un lector hombre fuera homosexual o heterosexual me entregara esa rosa porque es símbolo de lo que ha pasado muchas veces con lectores que encuentro inesperados, a veces se siente uno solo con lo que está escribiendo en medio del desierto, pero a veces se encuentra uno que dice “acabo de leer tu libro”.
Recuerdo lo que me dijo un día una viejita en un grupo de muchachos: “Acabo de pasar la mejor noche de mi vida acostada contigo, tengo 65 años y eso me pasó leyendo tu libro Breve historia de todas las cosas”.
Ese es el sentimiento y eso es también lo que construyo aquí en Xalapa, como mi casa, construida con palabras, es la casa de los premios, donde posiblemente me haga viejo mirando las estrellas, a pesar de que hay quienes quieran que no me quede aquí pero por el momento estoy constituyendo mi patria, mi hogar, sólo salgo de viaje para regresar aquí.

Nadie es profeta en su tierra, pero de la tierra que elegiste parece que tampoco eres profeta.

En Colombia me quieren bastante, voy una o dos veces al año, doy talleres sobre cuento y novela en varias universidades, imparto conferencias sobre Shakespeare y otros autores, mis libros se venden bien y en México también me siento bien, aquí tengo raíces.

En la clasificación de la revista Semana, incluyeron como los mejores del siglo a Cien años de soledad, de García Márquez, Año uno de Álvaro Mutis y Cuentos para después de hacer el amor… Entonces en Colombia se pueden marcar como estrellas literarias a Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis y Marco Tulio Aguilera?

No, yo estoy bastante más debajo de ellos, distante sobre todo en cuanto a promoción y ello lo atribuyo a vivir lejos de los centros de poder editorial.

También haces filosofía.

Sí, fui estudiante de filosofía, me he metido poco y tengo algunos proyectos, he escrito con seudónimo Eso que llaman amor, qué diablos, Los 10 mandamientos del amor publicados bajo el seudónimo de Richard Rubinstein, es filosofía al alcance del pueblo, son libros divertidos donde pongo al alcance a Shakespeare, Platón, Sócrates, estimulo la lectura sacando fragmentos y comentándolos

Tu vida parece inagotable: Monterrey, Estados Unidos, Canadá, México, Costa Rica, pero ahorita estás como en una etapa tranquila

Sí y muy contento, mi esposa empieza estudiar en la UV tengo el compromiso de sosegarme un poco y dedicarme al estudio, además tengo muchos proyectos en puerta, y muchas posibilidades un viaje a Canadá regreso a Colombia, Estados Unidos, quiero airearme y sentir que me aprecian en Xalapa, tengo la sensación de que me hacen el vacío, paso y hay un hueco, voy a otros lados y la gente me hace creer que soy importante, llego aquí y me alimento no soy el personaje invisible el ninguneado, el apestado, al contrario. Aquí en México sí la editoriales no me publican de todos modos gano concursos y no hay forma de bloquearme porque escribo con seudónimos, brinco y termino por hacer mi voluntad aunque a la gente no le guste: tengo dos, digamos, virtudes: talento y energía; tengo también un gran defecto: la vanidad.

Ya es una afición tuya ganar concursos

Si, es una afición adolescente que tiene que ver con mi carácter competitivo, he ganado 26 concursos.

Todo un récord.

No, hay más, mi mayor felicidad es estar en la línea de salida de una carrera, pelear y competir, cuando mando a un concurso pongo a competir lo mío con los muchachos, viejos, jóvenes, argentinos, chilenos, es brutal me aficioné, es un vicio y sigo adelante, incluso ya en una entrevista dije que no volvería a participar en ningún concurso; pero vuelvo a hacerlo. Lo importante es que no escribo para los concursos sino para hacer mi gusto y cuando aparece una convocatoria, caigo, mando mis textos. Escribo para ser feliz y estar satisfecho.

Marco Tulio Aguilera

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