27 de abril de 2016

Taller de Cuento Erótico en la Ibero Puebla

Todos los participantes, incluso la bebé Ema

La despedida en el Hotel Villa Florida

Sesión final: lectura

La melancólica

Misterio sonriente

Oral con dildo

En plena producción



24 de abril de 2016

FILU 2015, celebrando a Fernando del Paso, Elmer Mendoza y el Premio Sergio Galindo

Con el jefe de jefes del norte, Elmer Mendoza

Celebrando al nuevo Premio Cervantes (foto en Guadalajara hace tres años)

Celebrando una magnífica novela, Premio Sergio Galindo 2015

Con mi sombrerito estilo barco de papel previendo la lluvia
(modelo de Chanel Rusticorum)

20 de abril de 2016

Una aventura poco galante en Tuluá

Reproduzco esta narración con sus errores. Fue escrita a vuelapluma hace quizás 15 años.


Antes de viajar rumbo a Palmira, recibo larga llamada de Xalapa. LL dice que ya no tengo familia, que me van a abandonar por andar de vago, que  en Xalapa se me esta sometiendo a un nuevo juicio motivado por el cuento que escribi en el Diario de Xalapa. Resulta que escribi un cuento sobre un hombre muy importante en la comunidad Xalapeña, que ejercia el placer de los machos y que fue asesinado por uno de sus muchachos. La historia, que salio completa, con pelos, señales y salpicaduras de sangre, en el mismo Diario de Xalapa, no escandalizo a nadie. Pero cuando fue publicada como cuento, se formó un comité para expulsarme. LL y soliciono el asunto con facilidad: cuando los del comité fueron a comunicarme el inicio de la campaña en mi contra, les dijo que no perdieran el tiempo: Yo mismo me había echado de la ciuad, ya no vivia en Xalapa, miren, les dijo, hasta tenemos en venta la casa. Ahora ni siquiera sé en que país está. 
          Espero que eso haga desistir a los probos Xalapeños Ilustres de su campáña.
En Tuluá, una de las ciudades más violentas y particulares de Colombia.  Muchisimas motos, bandadas de muchachas hermosas luciendo sus senos como dones, gran actividad y movimiento, visito a mi hermano Mauricio. Por la noche logramos escaparnos para ir a Cueros, un sitio en el que las chicas no tienen más de 17 años.  Yo estaba algo nervioso porque hace ya muchisimos años que no voy a uno de esos sitios. La sesion se inicio con un striptis convencional en torno a una barra plateada. La que bailaba era una criatura de cuerpo perfecto, esbelto, con unos senos breves y hermosos y un rostro candoroso. Nada de gestos obscenos, más bien actuación atlética, casi circense, girando en torno a la barra.  Ningún exceso, pura belleza, diríase que adolescente. 
Moris y yo mirabamos con más interes que emoción erótica o lujuriosa. Bebimos un par de cuartos de ron. Siguió la musica y luego salieron a bailar todas las chicas, aproximadamente quince, casi todas hermosas. Una negra solida. Varias pelinegras, melancólicas. Una de las pelinegras, con falda de cuero que le cubría la cintura y dejaba a la vista sus nalgas perfectas salio a hacer show sola, bailaba con una indiferencia, con un escepticismo tremendo, como si estuviera en otro mundo.
Sin que la hubieramos llamado se acercó a nuesrta mesa la primera chica. Era una rubia, de pelo ensortijado, de una esbeltez bellisima. Se sento con nosotros como si nos hubiera conocido de siglos. Su aroma era muy fresco, limpio, su piel muy agradable. Muy lejos de los humores que imaginaría en una mujer de la vida, en una bailarina atlética.  
Moris insistio en que yo bailara y finalmente lo hice, con las bototas de ingeniero de la fabrica Colombina que me había regalado mi hermano y logré hacerlo con naturalidad, como si en realidad supiera. La verdad, creo, el ron me habia despertado del letargo. Su cuerpo giraba entre mis brazos suavemente, rozándome sin excesos, y la leve excitación no llevaba a ninguna parte ni queria yo que llegara. Hablamos, la olí, la mire directamente a los ojos. No encontre en sus ojos agresividad, ambición, ningua malsana ansiedad. Gustavo le dio 2000 pesos por la pieza y ella los guardó en la bota, una bota alta, blanca. Le pregunte que si se acostaba con todos los hombres que lo solicitaban (los muchachos, los llama ella). Dijo que sí y que no siempre era agradable pero que ese era su trabajo y que debía hacerlo. Debía mandarle a su madre 200 000 pesos semanales y lo hacia con gusto. Dijo estar embarazada de dos meses y conocer al padre pero no estar preocupada, pues ella iba a sobrevivir y a tener su hijo que seria su compañia. 
La rubia estuvo sentada varios minutos y luego se puso de pie y fue hacia la puerta y luego se sentó sola, aislada. Esas escapatorias se reptieron varias veces, lo que me llamo la atención. Le pregunte a Moris la razon y me dijo que Jakelin (tal era su nombre) iba cada rato a darse un “ñatazo”, es decir un pericazo o un golpe de cocacina. (En Colombia se les dice “ñatas” a la nariz”). Solo con el ñatazo Jakelin lograba soportar ese ritmo de estar entre el humo y el escándalo, atendiendo a los muchachos, haciendo shows cada media hora, pues según parece ella es la titular de los shows. La otra es la morena melancólica. 
Hicimos gran amistad con Jakelin, le dejamos varios miles de pesos sin exigirle más que su amistad, su compañía, su perfume. Al convivir con aquella mujer, tan hermosa, tan soberanamente hermosa, que gastaba su vida en un a ciudad violenta perdida en los pliegues de Colombia, supe que veía en ella no a una mujer, sino a la misma Colombia, prostituida, entregada a una vida dificil, sin salida, sin redencion, sin esperanza. Compartí con mi hermano Moris la experiencia de conocer a aquella muchacha de hermosura sublime, de cuerpo perfecto, a la que ni siquiera rozamos con la mala intencion del sexo y a la que le dejamos algunos miles de pesos a cambio solo de conversacion y baile, tan hermosamente bailaba entre nuestros brazos, tan seductora, aparentemente tan alegre, luego se sentaba entre nosotros dos, mimosa y contaba sus historias (Vivia en unos cuartitos de atras con las otras chicas, no recibia sueldo alguno, solamente lo que le dejaran los muchachos. Trabajaba de noche hasta las seis de la mañana con shows, baile con los clientes y si había algun interesado desparecer por una puertita y hacerlo lo mas pronto posible para regresar con 60 0000 pesos mas –que eran negociables, hasta quedar en 30 000- a seguir dando shows, bailando). 
Pero Jakelin sin vulgaridad alguna, no como la otra, la del tatuae en la nalga, que se subia las dos piernas en los sillones y les ponia el coño en la cara a los clientes y alli hacia el golpe del desespero, que era el movimiento acelerado de las nalgas adelante y atrás. Un movimiento que tenia perfecamente controlado Jakelin. Nadie, nadie podia hacerlo a tal velocidad y con tanta gracia, pero no lo hacia en el rostro de los clientes sino en la tarima, como una artista, como la artista que era, que se veia rebajada al papel de puta por las desmedradas circusntancias de la vida. La sonrisa de Jakeiln era bella, no jovial, ni escandalosa , sino con una especie de melancolia. No se permitia la vulgaridad. Era bella, triste, disciplinada, resignada a su vida pero segura de que lograria salir adelante y sacar adelante a su madre. Antes de despedirnos de Jakelin, que estaba hablando con un hombre (posiblemente su hombre) en la puerta, le dimos unos billetes y besos en la frente. Buena suerte Jakelin, que Dios te cuide y te proteja.
Esa loca de mi casa me hizo pensar en uno de esos novelones: abandonar a mi mujer y a mis hijos, venirme a Colombia, sacar a la putica de esa vida y casarme con ella. Tal vez Jaquelin a la luz del día no fuera tan hermosa, tan aparentemente casta, pero la magia de la semipenumbra y los tragos nos hizo ver la visión de esa rosa entre el fango, tan de Vargas Vila.
Tulúa es una ciudad deliciosa. Las mujeres son, en palabras del administrador del ajedrez del parque, un lujo. Muy bellas, muy generosas, basta que asome el sol para que ellas quieran mostrar las mas hermosas tetas de que se tenga memoria. Multitudes en bicis y en motos discurren por el centro de las calles, estorbando, y no se apartan al paso de los autos. Parece que todo Tulúa se dedica a pasear. En el parque, con hermosos y altos arboles, hay monos diminutos, iguanas y había un perezoso, que murió justamente el día de mi visita. No había quien lo alimentara. Ahí estaba tirado en el pasto en el centro del corro, muriendo: acababa de caer de un árbol por fisica debilidad y, como dijo un parquímano “se le reventaron sus pelotitas al perezoso”. ¿De que murió? Preguntan y responden 1. De pereza, 2 de un momento a otro. Un curioso sugiere que hagan empanadas de perezoso, son muy ricas. Otro, indignado, dice que es un sacrilegio: el perezoso fue un personaje muy importante en Tulúa durante muchos años.
Por la mañana fui con los hijos de Moris al Rio Frío, un hermoso río que baja velozmente entre piedras y cañadas y macizos de bambú.(El Valle del Cauca en épocas prehistoricas según parece estuvo completamente cubierto por bambú). Mi sobrino Marco Antonio  y yo remontamos la corriente hasta el sitio donde se juntan dos ríos, allí nos echamos la bendición y nos entregamos a la corriente, a los rápidos, a los remansos, a las pequeñas cascadas. Llegamos abajo vapuleados pero felices, llenos de energía. Todavía hay agua clara en el mundo y las dichas de infancia son posibles. Repetí a los 50 años (hace 17 años) uno de los más grandes deleites de mi infancia: remontar un río casi hasta su nacimiento, luego bajar nadando, atreviéndome a todos los riesgos. Dios me cuida. He hecho tantas barbaridades en la vida que una más no aumenta la pena. Lety dice que esta escribiendo un libro en el que registra todas las locuras y barbaridades que he hecho.

Este pueblo colombiano es invulnerable: entre las balas, la sangre y la muerte, sigue divirtiéndose y es feliz, el paisaje es bello, la gente agradable, la tierra rica: da para todos: guerrilla, paramilitares ejercito, policía, gente civil. Buenas carreteras, progreso sorprendente en muchas partes, miseria, todo coexiste en este país al que algún dia llegara la paz. Mientras tanto la gente sobrevive y baila. Toma aguardiente y a veces incluso es feliz.

4 de abril de 2016

Tomado de El Espectador, 30 de marzo 2016

 “Al escritor le conviene más el fracaso que el éxito”: Marco Tulio Aguilera
El novelista y deportista colombiano Marco Tulio Aguilera, quien está radicado en México, acaba de publicar “Poéticas y obsesiones”, un compendio con sus ensayos y conferencias.
Por: Ángel Castaño Guzmán

Novelista y deportista colombiano radicado en México, Marco Tulio Aguilera (Bogotá, 1949) acaba de publicar con la Editorial de la Universidad de Antioquia el compendio de ensayos y conferencias Poéticas y obsesiones. Bitácora de lecturas y experiencias, el libro de Aguilera contiene reflexiones del oficio narrativo hechas por un escritor diestro en las faenas de la ficción.
En el prólogo de “Poéticas y obsesiones” señala que el tema de su literatura es usted mismo, sus manías y pasiones. Luego de una larga carrera en las letras, ¿qué balance hace de su trabajo literario?
Puedo decir que estoy plenamente recompensado, no sólo porque haya conseguido algunos bienes básicos y algunos que podrían ser considerados como accesorios, sino porque he podido ejercer un oficio que me gusta y porque mis libros han sido publicados por editoriales de varios países con muy buena crítica, aunque en ocasiones con difusión insuficiente. A la altura de los años que tengo, disfruto de la vida con intensidad: tengo tiempo para escribir, para hacer deporte, para estudiar violín, para viajar a donde me invitan, y sobre todo para mantener una integridad que me permite decir lo que pienso.
En el libro hay varias conferencias destinadas a hablar del cuento. Después de cultivar el género, ¿qué elementos hacen de una narración un cuento memorable?
Cada cuento es diferente, de modo que no me parece que se pueda hacer una especie de tratado sobre cómo se escribe. Hay algunos elementos comunes o algunas constantes. Debe haber, por ejemplo, un buen relato, algo que sea diferente a todo lo escrito, un estilo adaptado al tema, ausencia de paja, una transformación en los personajes o en la situación, debe haber una expectativa en los personajes o en el lector, debe haber pasión, acción, dinámica, movimiento, personajes o situaciones memorables, debe haber un buen estilo adaptado a la situación. Si los cuentos no arrebatan la atención, no valen la pena. Yo aspiro a que mis cuentos agarren a los lectores del cuello y los lleven hasta el final sin permitirles casi respirar. En algunos cuentos pienso que lo he logrado. Pero de todos modos, cualquier generalización es vana. Cada cuento es un cuento diferente, un reto, una aventura, una aventura desde la primera palabra hasta la última.
Dedica usted un ensayo a la obra de Henry Miller, escritor que ha influido en su obra. ¿Qué rescata a esta altura del autor de “Sexus”? ¿Qué tanto de sus libros le deben a él?
Henry Miller ha sido básico para mí. Tengo casi todas sus obras y he aprendido mucho de ellas. La crucifixión rosada, Trópico de cáncer y Trópico de capricornio, El coloso de Marusi son obras que vale la pena releer. Le debo más a Miller que a García Márquez. Mi primera novela, Breve historia de todas las cosas, fue escrita bajo la sombra de Cien años de soledad. Pero a partir de esa obra, que salió publicada en Buenos Aires cuando yo tenía 24 años y que tuvo una repercusión grande, al punto que se la comparó con la obra mayor de García Márquez, a partir de esa obra, repito, escribí libros muy personales: Cuentos para después de hacer el amor, Cuentos para antes de hacer el amor y El imperio de las mujeres, además de varias novelas, entre ellas El amor y la muerte, que fue finalista secreta del Premio Alfaguara, y una serie de novelas seriadas, que he llamado en general El libro de la vida (formado por Mujeres amadas, La insaciabilidad, La hermosa vida, Doctor Amóribus y tres inéditas). En esta serie de novelas está presente el influjo de Miller en varios aspectos: la narración autobiográfica, la aventura amorosa y erótica como una forma de la épica personal, la reflexión filosófica.
En el ensayo “La novela: seda entre las manos” usted repasa su periplo novelístico. Luego de reflexionar sobre el oficio, ¿cuáles han sido las epifanías que le han deparado sus novelas? ¿Sigue creyendo que para escribir una novela hay que ser un optimista irredento?
Es muy difícil localizar cuál fue el momento o la situación que hicieron que la maquinaria de una novela arrancara. Supongo que no es sólo una motivación sino muchas las que contribuyen a que un escritor se obsesione con un tema al punto de dedicarle la mayor parte de las horas de su vida durante uno o varios años. Mi primera novela, Breve historia de todas las cosas, nació de tres o cuatro circunstancias: el recuerdo de un pueblo muy colorido, muy extravagante, de Costa Rica; la lectura de Cien años de soledad, que abrió mi imaginación a la maravilla de ese pueblo; el aburrimiento de las clases de filosofía en la Universidad del Valle, además de mi afición exagerada a la lectura y al ensimismamiento. Todo eso contribuyó, pero saber a ciencia cierta qué fue lo que prendió la mecha es muy difícil, tan difícil como interpretar un sueño confuso. Y de verdad que ponerse a escribir novelas es un acto de optimismo radical: gasta uno muchos años en una quimera que podría terminar en la basura o totalmente ignorada. Y es un acto de optimismo porque el verdadero novelista cree que con cada obra cambiará al mundo y que cada obra será una obra de arte. Cada novela debe ser una apuesta total: de ahí la pasión absoluta, la obsesión feroz con que se han escrito las grandes obras.
Esa pasión convierte al novelista en un descendiente de Caín, como usted lo llama en una de las conferencias compiladas en “Poéticas y obsesiones”.
La profesión del novelista casi obliga a la soledad, al aislamiento, al abandono de los papeles sociales aceptados y casi exigidos, obliga a menudo a traicionar ciertos secretos familiares o sociales, lo que lo convierte en una especie de antisocial, una entidad peligrosa, no sólo para sus parientes y amigos, sino para el establishment. Solamente hasta que doblegue la cerviz del poder y de la sociedad convencional en la que vive, mediante la fuerza de sus letras, logra ser aceptado y celebrado. Antes de eso el escritor es una especie de perro bajo la escalera. Y cuando llega el éxito, la aceptación y la celebración, generalmente el escritor baja la guardia y empieza a liberar productos mediocres, inacabados. Por eso es que al escritor le conviene más el fracaso que el éxito.
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3 de abril de 2016

Acontecimiento histórico para la historia de MI humanidad

En el video que hallarán a continuación encontrarán una breve grabación del momento en que entregué a Edgar García Valencia, director de la Editorial de la Universidad Veracruzana, mi novela Sin máscara frente al espejo, última de la serie que he llamado El libro de la vida,  que está integrada por las novelas Mujeres amadas, Las noches de Ventura, La pequeña maestra de violín, La insaciabilidad, La hermosa vida (publicadas respectivamente por Universidad Veracruzana y Plaza y Janés; Planeta; Universidad de Puebla; Universidad Veracruzana y CONACULTA).
Inéditas permanecen Doctor Amóribus, El sentido de la melancolía y Sin máscara frente al espejo. 

https://www.youtube.com/watch?v=IH3pu7p57Aw&feature=youtu.be

26 de marzo de 2016

Love fullfilled, una conferencia en el Banff Centre for The Arts, Canadá

Love fullfilled
A lecture at the Banff Centre for the Arts at Canada, December 17, 2007
By Marco Tulio Aguilera Garramuño

I was born in Bogotá, Colombia, in a wealthy family, but when my father died everything changed. My mother, who can be blamed for my literary obsession and my love for life and women, decided to give everything away so we could be poor and happy. So she sold out all the things we had. We took a plane, a very old and impressive plane called superconstellation, and we landed at Miami, Florida. Our final destiny was a very small river port called Port Salerno, where a sister of the boy friend of my mother lived. Time passed by, as usually happens, and we (when I say "we" I mean a mother, six sons and a daughter, plus a man who made my mother happy and even poorer, because he was always inventing ways to spend money, but that is another story that can be read in one of my novels called The game of seduction --no translations available yet--etcétera).
I return now to the main script: I was saying that time went by and we, for some reason, decided to leave Florida and the United States. I remembered the whole family gathered trying to decide what to do and where to go. There was still some money so we bought a big car, something like a towncar, and planned to follow those big roads to the south. How about going straight to Argentina, where my mother was born, said my older brother, Marco Antonio. Everybody agreed and soon we hit the road. After a lot of adventures we arrived in Mexico, where we had an accident that caused us to stay several months. Then we continued until we reached Costa Rica, a place in which economic problems created a crisis. There was no more money so we had to stay in that country. We remained there several years, first in Cartago and then in San Isidro del General, which would be the main scenario of my first novel, A brief story of everything. That was the real beginning of my story as a writer. The novel was published in Argentine with a huge publicity campaign which compared me to Gabriel García Márquez. I remember 1975 as the year in which I passed from being nobody to believing I was a genius. The book had a paper wrapping around it in which the following words were printed: From Colombia: In the sixties García Márquez. In the seventies Aguilera Garramuño".
Of course that kind of publicity was bullshit, but I believed it. By then I was 24 years old. Time has moderated my self esteem and I have learned that I have to work a lot to be, plainly, a good writer. Now I am relatively known in Colombia, México, Costa Rica, Argentine and among academics of many countries, but I am far from being the world wide acclaimed writer García Márquez is and most of my works my works are not yet translated. I live in a small city of Mexico called Xalapa, whose university is one of the most important of the country. Xalapa is a little bit like Banff: it is based among the mountains, has magnificent air, good water and many artists in all fields: writers, theatre groups, a symphonic orchestra, painters, ceramists, opera singers, etcetera.
For a writer to live in such a city is a blessing because he can work as much as he wants, but being far away from the centre of decisions, that is to say Mexico City, makes it a little difficult to be noticed. Anyway I have a weekly column in a national newspaper called Unomasuno, c est a dire, oneplusone, in which I write anything I want, with absolute sincerity. No doubt I will write about my Banff experiences and publish it by the end of this year.
How did I get to be a writer? There are many reasons that I have tryed to state in several of my writings. One of them, a little absurd: I started to practice long-distance running and one day I lost a race and decided to abandon my practice that included up to 10 miles a day of cross country and track. All that energy I stored because of my not running developed into the need to do something. That something was writing. The other reason that moved me to write was my absolute enjoyment of reading, an activity that still takes a great part of my life. Reading was for me, as for my mother, like breathing. There is a third reason for my being a writer: from reading to writing the step was very short. The fourth reason was the big, very big energy I have always had to try to seduce any female human being I had at my reach or simply to imagine the way to attain such an objective. Women have always been a primary mystery for me. I have tryed since I knew myself to understand them, so I tried to investigate everything about them. From the 16 books I have published and the six or seven unpublished, 90 per cent are about women. A fifth reason for my being a writer is that I couldn't be a violin soloist, something I realized when I was 20 or 25 years old.
Anyway for some reason I am a writer, and it doesn't matter why. The most successful of my books is called Stories for after making lovewhich I wrote lets say 10 years ago. It includes themes of love and eroticism, relations between woman and men, complicated women, aggressive men, tender women, a tormented relationship between a female helicopter and a rhinoceros, four women loving the same man and sharing him, a man and a women that only meet at cheap motels, a gentle love story between a 10 year old girl and a 40 year old man (no sex included, no relation to Nabokov s Lolita).
Five years ago I wrote the second book of the series --for some reason I write series of books-- called Stories for before making love. Remember that the title of the last one was Stories for AFTER making love. In this book most of my characters are, guess what, married, but you know, they are not bored married couples but couples that enjoy sex a lot, that fight and live their lives passionately. One of the reasons why these couples keep enjoying life is because they keep alive their imagination, fantasies, and walk always on the verge of infidelity.
I am going to make a big jump to my most recent short stories. My curiosity towards women is so big that now I am writing from the woman's point of view. The old idea about women as owners of secrets men can't reach, attracts me. Are women more close to earth than men? Let me say I think that that old, very polemic idea, is correct, at least in this sense: women die and renew each month, as nature does. Women receive as the earth does, and produce, as the earth does. Women feel with great intensity though they are stronger to withstand pain. I do believe there are big differences between women and men and there is no argument in the world that could convince me otherwise. You can not make a valley out of a mountain. Of course you can do this with modern techonology, but it's not the same.
Returning to the plain of this promenade I will speak about a book I will write when I am fifty eight years old. Its name will be Stories INSTEAD of making love. I don't know the theme --probably it will be about women-- but I know for sure the title.
Another novel I wrote, which I like very much is called Pleasures lost, not lust, but lost, probably its correct translation would be Lost pleasures. It's about a privileged young man who is loved by absolutely everybody. He has everything a human being can have: he is handsome, creative, sensitive, talented, free, he loves nature, he is a composer, a writer, he knows everything about plants and their magic effects.
This novel, Lost Pleasures was an authentic gift of life. The only thing I had to do in order to write this novel, was to follow Adolfo, the main character, a young man from Cali, Colombia, everywhere he went. There you can see me, following Adolfo through streets, mountains, rivers, night and day, and taking notes of every thing he did and said. For this novel I was awarded the National Book Award in Colombia several years ago.
Speaking about awards I better not forget a little volume of short stories that pleases my wife Leticia very much. It is The great loves and the little loves that was awarded The National Short Stories Book Award in San Luis Potosí, Mexico. (Each award represents something important for our family: one award is a car, the other award a house, the third one a new studio, the fourth one a 20 day trip for the whole family to the south of Mexico). The great loves and the little loves is again about married couples, and again about couples in love and in sex, may I say it in such a way? But now it has an ingredient that's a little bit strange: alterations of mind, amnesia, day dreaming and night dreaming, somnambulism, schizophrenic symptoms caused by the daily struggle to maintain a relationship. The main idea is that to live together people must be crazy, not only one for the other, but crazy in itself. The other side of the coin is that people must be crazy to live alone. The general conclusion is that either way people must be crazy: alone or together there is no salvation. The condition of the conscious human being is madness. He or she who is not crazy is in a certain way a mediocrity. Only craziness can permit us to develop as complete human beings.
There are lots of books I haven't mentioned. One I wrote half in the United States and half in Mexico. It tells a love story between a difficult women and a writer following the Thousand and one nights. I have to explain this carefully: the man as a means to seduce the woman tells her a lot of stories about his past love affairs. The writer is of course, a liar, and the woman at the end of the novel is a liar too. The title of this novel is Mujeres amadas, Beloved women.
Finally (almost finally) there is what I call my garbage philosophy, books I write under the name of Richard Rubinstein and that are very well sold, much more than my literary books. I write them in a month or so with great irresponsibility making up big phrases about love, happiness, freedom, imagination, etcétera. The titles of this books are What the hell is love and The ten commandments of love. The reason for writhing these books is family needs and the fountain they flow from are the notes I take from my own reading, particularly from reading Shakespeare's works.
And finally, I mean really finally, I have to mention the work I have been doing on a very long novel, divided in five volumes, the fourth of which I am finishing now at Banff. The title of the whole thing is The book of life, and the titles of the first four volumes are Nights of Ventureor Goodbeast, Beautiful life, The little violin teacher and Love fullfilled.
As you may see I am a very ambitious writer, eager to be loved and read, happy to be alive, with a regular life as a husband and a father, crazy enough to jump in any river outside of Banff or to swim across a lake or to be faithful to a woman till death, even while liking every one of the human creatures god has put in earth to make us trip, fall and surrender.
Thank you very much
Banff, Canada, may 8, 1997