30 de junio de 2015

Excesos peligrosos (De Mi querido diario)

Cuando uno llega a este extremo de los 66 años en el que actualmente estoy, tiene que cuidarse de los excesos. Eso lo comprobé ayer, que tras un entrenamiento normal (fuerte), hice el intento de romper mi mejor marca en los 50 metros libres.
 No rompí mi marca (la igualé: 38 segundos) pero si caí en un cansancio brutal, que me hizo ver el puro fondo (un fondo que ya conozco y que se conocerá cuando publique mi novela El sentido de la melancolía, quizás dentro de dos años).
Lo que pudo haber sido y no fue:
He revisado los tiempos que hicieron los medallistas en mi categoría máster en el pasado Campeonato Nacional en Querétaro (al que no pude ir) y los he comparado con mis mejores tiempos y hallé lo siguiente:
Hubiera llegado en 6o en 1500 (hace un año conseguí bronce en 1500).
Hubiera llegado en 6o en 200 libre
En 1o en 400 libre...
En 6o en100 libre
A ver si en octubre puedo ir al siguiente Máster.
Por lo pronto ya tengo mi primera de oro (imaginaria) en un Nacional Máster.
 No dormí anoche y el día de hoy ha sido una lápida sobre mi ánimo.
 Espero dormir bien esta noche y renacer mañana, volver a ser el viejo que se cree adolescente y que promete llegar a los 140 años de edad nadando.

 Repito: a mi edad los excesos pueden ser el camino al infierno... No a la sabiduría, William Blake sino al infierno.